domingo, 10 de agosto de 2014

Relatos de bloqueo y liberación


Hace unos días inicié mi andadura lectora por el territorio literario de Patricio Pron (Rosario, 1975). Del escritor y periodista sudamericano tenía referencias de sus incursiones críticas en los suplementos culturales de El País y ABC, así como de sus colaboraciones en las revistas de Quimera y Letras Libres, pero no conocía nada de su producción narrativa. A Marta Sanz le escuché hablar de él hace dos años, en unas jornadas literarias celebradas en Jerez en la Fundación Caballero Bonald, como una de las voces literarias emergentes más interesantes del panorama narrativo actual hispanoamericano. Recientemente, otro escritor consagrado, Hipólito G. Navarro, posaba en su muro de Facebook leyendo La vida interior de las plantas de interior, lo que supuso el impulso definitivo para leer a este autor argentino que se me resistía. Y lo hice por partida doble, con El libro tachado (Turner, 2014), un ensayo entusiasta y original sobre la historia de la literatura de los dos últimos siglos que invita a una larga conversación, y La vida interior de las plantas de interior (Mondadori, 2013), trece relatos que inciden en la experiencia de personajes ante el bloqueo y liberación de sus vidas pasajeras.

En esta recopilación narrativa donde tiene especial relevancia los relatos sobre el mundo de la creación literaria, Pron irrumpe en lo irreverente y descorazonador de sus protagonistas para desvelarnos sus vidas interiores. El lector presencia una variopinta galería de personajes y situaciones que lo convierten en un espectador de un escenario literario de azares y jugarretas del destino que conecta con su propia condición humana. La primera de estas historias, El cerco, comienza con un joven que corre junto a su perro por un barrio alemán y el animal es atropellado por un coche. En Diez mil hombres, un relato autobiográfico, despliega un deslumbrante ejercicio sobre los cimientos de la ficción y sus consecuencias a la hora de manifestarse al mundo. Sin embargo, las artimañas y la doble moral de escritores y críticos hacen de las suyas en el relato Trofeos de amantes que han partido. Pisando otro terreno, más conmovedor e impactante, resulta ser el terrible cuento Como una cabeza enloquecida vaciada de su contenido, una triste crónica de violencia contemporánea. En El nuevo orden de la última lluvia, Pron exprime su inspiración creadora hasta lograr un cuento sobrecogedor, en torno a la soledad de una mujer irredenta que lucha contra un entorno hostil que trata de aniquilarla. La florista desubicada de Rododentro nos conmueve por su obsesión sistemática por un cliente descuidado y por su anhelo de alcanzar otro modo de vida.

La vida interior de las plantas de interior es un libro sobre los hilos invisibles que conectan los azares de la vida, por donde se cruzan inopinadamente personajes con dolencias emotivas que logran librarse mediante tics repetitivos: mujeres que leen obituarios, caballos pensantes que filosofan, floristas neuróticas y escritores imbuidos por la intrascendencia de sus vidas interiores...

Patricio Pron provoca al lector deliberadamente con el juego ingenioso de la trama de estas historias, para infundirle desazón, humor y sorpresa, un ejercicio literario divertido y original que explora los designios emocionales de unos personajes que, al igual que las plantas interiores, tratan de sobrevivir a los quehaceres cotidianos, tan llenos de rutinas y sobresaltos. Y para conseguirlo, Pron tiene la habilidad de servirse de elipsis, objetos y escenas mínimas para contarnos historias que pertrechan verdades, aterran y emocionan al mismo tiempo, y para decirnos que, gran parte de los males y sufrimientos de la vida, provienen de la incapacidad de liberar las tensiones que nos ahogan dentro.

No era mi intención ser indulgente con este primer libro reseñado de Pron, pero La vida interior de las plantas de interior, un título algo enrevesado, es un texto exquisito y jugoso, no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo hace. Los cuentos de Patricio Pron parecen un organismo vivo, un microcosmo autosuficiente que impone sus designios desde las primeras líneas y contra el que no cabe cualquier intento de resistencia y, menos, una reseña ingrata.