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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Elogio de las librerías y bibliotecas


En un artículo recientemente publicado en El Cultural, su autor, el crítico Ignacio Echevarría, da cuenta de lo que toda crítica literaria debe indicar y no es otra que a qué lector va destinado el libro. Desarrolla su texto partiendo del esclarecimiento de un apunte que el escritor Paul Valéry hizo en torno a esa misma idea: «El crítico no debe ser un lector, sino el testigo de un lector, quien lo contempla leer y permanecer mudo. La operación crítica capital es la determinación del lector». De ahí que sostenga Echevarría que una crítica que se dirige al lector en general difícilmente resultará eficaz, si no tiene en cuenta que el crítico debe hacerla como si fuese una especie de farmacéutico que recomienda la lectura del libro en función de la complexión y el humor de quien lo va a tomar en sus manos, tal como aludía también Valéry.

Retomando la idea de esta interesante teoría, cabe preguntarnos para qué tipo de lector está pensado este libro que traemos ahora aquí. Contra Amazon (Galaxia Gutenberg, 2019), de Jorge Carrión, un título, sin duda, contundente, provocador y vindicativo, podría llamar la atención y hacerse eco en la conciencia de un amplísimo espectro de lectores, al fin y al cabo, la mayoría conocemos esta plataforma tecnológica, este almacén inmenso donde encontrar cualquier cosa que se nos antoje.

Jorge Carrión (Tarragona, 1976) publica su nuevo ensayo consciente de que la realidad es difícilmente combatible, el dominio de la era digital engloba a todo el mercado de consumidores, y se dirige, desde luego, a ese colectivo amplio de gente interesada por los libros, lectores entusiastas e iniciados para que no olviden que los mejores espacios públicos, donde mejor moran y conviven los libros, son las librerías y las bibliotecas, para que no cambien de hábito y sigan poniendo su mirada y su interés en ellas, lugares vívidos y necesarios donde mejor nos convoca la cultura a encontrar reposo y hallazgos sobre la memoria escrita.

Es cierto que Carrión irrumpe con un manifiesto con siete razones poderosas contra el poderío creciente de Amazon en el mercado del libro. Sin embargo, lo que el lector se va a encontrar en sus entrañas es algo más rico que este contratiempo. Lo que encierra dentro es una jugosa recopilación de textos suyos procedentes de distintos medios y revistas como Jot Down Magazine, The New York Times en Español, El Páis Semanal o Revista de Libros, en los que la conversación, la crónica, la semblanza y los viajes realizados por su autor giran en torno a sus vivencias con los libros y sus autores, las librerías y las bibliotecas. Los libros, nos viene a decir Carrión, contienen puertas invisibles, caminos y pasajes que conducen a otros libros y lugares. Esta inercia, como ya dio cuenta en su anterior y exitosa obra Librerías (2013), sigue estando presente aquí, pero en esta ocasión más volcada hacia el significado de la búsqueda del libro en el recinto en el que mejor se encuentra, biblioteca o librería, el lugar propicio en el que, para él, el lector conforma su propia tela de araña de lecturas, libros y autores, que si bien se tocan en un espacio contiguo, cada uno de ellos guarda su carácter y diferencia estética, sin tener que ver con la proximidad de su vecino.

Ese laberinto que todo lector va conformando en su casa con sus lecturas y adquisiciones, proviene, en palabras suyas, de estos espacios: “gracias o por culpa de las librerías, a imitación de las bibliotecas que desde la infancia hemos frecuentado”. De ahí que toda esa memoria libresca conforme en el tiempo su propia extensión y reto: “Convivir con una biblioteca personal significa saber que no te rindes, que siempre tendrás ante ti menos lecturas realizadas que lecturas por venir, que los libros en compañía son cadenas de significados, contextos mutantes, preguntas que cambian de entonación y de respuestas. Una biblioteca tiene que ser heterodoxa...”

El libro destaca por la diversidad de textos, como por ejemplo la jugosa entrevista con Alberto Manguel, director de la Biblioteca Nacional de Argentina, un apasionado de los libros y las bibliotecas, un entusiasta convencido del valor del libro en la vida: “Toda mi vida he vivido entre libros –confiesa–, he pensado acerca de libros, he reflexionado sobre bibliotecas y librerías y sobre el acto de la lectura”. Relevante también es la conversación que mantiene en Seúl con Han Kang, la autora de La vegetariana, con la que pasea por algunas de las librerías de su ciudad y desvela algunos de los misterios que la llevaron a escribir su obra más conocida y galardonada.

Carrión toma su equipaje y desembarca en distintos puntos del planeta para tomar el pulso a las librerías y bibliotecas de Buenos Aires, Miami, Tokio, o Seúl para hacernos partícipes del pálpito de sus locales, de sus estanterías y de las historias que atesoran. Sobre esa inercia espacial y temporal que describe la órbita del universo de los libros, allá donde se encuentren dispuestos, es sobre lo que verdaderamente se ocupa su libro. Todo lo que transita por sus diecisiete capítulos es eso, un viaje errante en pos del libro, una continua indagación en la que desvelar esa idea de movimiento y trayecto que da sentido al espíritu aventurero que toda biblioteca y librería invoca e induce allá donde se erijan.

Contra Amazon es un elogio al libro, una sagaz reflexión en el tiempo, que también clama por esa cierta banalización reinante de la cultura, pero que pone su punto de mira en algo más encomiable y hermoso: señalar y avivar las historias que se entrelazan en medio de ese laberinto de coincidencias, oportunidades, revelaciones, hallazgos, conexiones perdidas y reencontradas que en toda librería y biblioteca afloran.


domingo, 20 de octubre de 2013

Viaje a las ideas en el tiempo


Este título sería para mí la definición más aproximada al concepto que tengo de librería. Hablar de ellas es hablar de lo que en verdad encierran en sí sus libros y sus historias. Cada librería condensa un mundo. Siempre me han fascinado y siempre que viajo visito algunas de las que tengo anotadas en mi pequeño bloc; es un rito gozoso, reservado de antemano en la agenda de mi viaje. La emoción que percibo cuando entro en una es parecida a la siento cuando busco algo en Google: entro buscando un libro y por el camino encuentro otros, ibas a un destino y sales con otro pasaje. Y ahí se produce la magia, cuando sales cargado de otras buenas razones. En estos lugares existen tantas historias de clientes ocasionales, de visitantes asiduos, de libreros singulares, de encuentros inopinados y conversaciones que hacen que las librerías se llenen de un encanto irresistible, un refugio de letraheridos que en los años venideros (dios no lo quiera), estos templos paganos puedan perderse, fagocitados por los supermercados digitales de Amazon y sus adláteres.

Jorge Carrión (Tarragona, 1976) emprende un viaje por el mundo de estos maravillosos lugares con una obra homónima para redimirnos de tantas voces que en estos tiempos de crisis auguran su extinción. Librerías, publicado por el sello Anagrama, es un ensayo autobiográfico que encaja perfectamente en el género de viajes, y ahí radica, en buena medida, el éxito de este original trabajo, al estar escrito desde la experiencia personal, para contarnos la historia de las librerías más emblemáticas de los cinco continentes. Carrión transita de forma amena y rigurosa por estos espacios con nombres propios para hablarnos de sus fachadas y escaparates, de sus mostradores y anaqueles, y también para rememorar retazos de la vida de escritores adictos a estos templos, como Joyce o Bolaño, sin olvidarse de otros personajes más controvertidos, como el librero Mao o Hitler y Fidel Castro, lectores y asiduos de librerías. Hay mucho de crónica, anécdotas e historias en las 342 páginas de Librerías y mucho de reportero gráfico, hasta ochenta y seis fotografías, que vivifican y dan perspectiva al texto.

Carrión consigue en este libro que el lector entre en su obra como quien traspasa la cortina de un misterio para sumergirse en el laberinto maravilloso del mundo de los libros, ejerciendo de maestro de ceremonias, como librero accidental. Jordi pasea y traza un mapamundi de las librerías de las ciudades del mundo recorridas por él mismo. Librerías, finalista del premio Anagrama de Ensayo, es todo un derroche de inteligencia que se maneja hábilmente, tanto en el análisis literario y cultural, como en el dato histórico o la anécdota radical. Dice Carrión: “Las culturas no pueden existir sin memoria, pero tampoco sin olvido. Mientras que la Biblioteca se obstina en recordarlo todo, la Librería selecciona, desecha, se adapta al presente gracias al olvido necesario", (pág.300).

Librerías no es un manual de literatura, ni un extenso inventario, sino un ensayo con voz propia, la de Jorge Carrión, escrita con la intencionalidad de trasladar al lector las claves, perplejidades y dudas que le han sobrevenido en su aprendizaje personal. Se lee como un viaje de aventuras a través del mundo que encierran las librerías. Un viaje que tuvo su origen, como desvela el propio autor, en su juventud cuando auxiliaba a su padre, agente del Círculo de Lectores, en las entregas de los libros por el barrio, casa por casa, admirando las bibliotecas particulares que lucían algunos socios y que él aspiraba a tener en el futuro.



Carrión ha escrito un libro delicioso que tiene el poder de reconfortar, gracias a su lucidez intelectual, un libro que encandila y que ha provocado encendidos elogios por parte de la crítica especializada, como la del pope Alberto Manguel que le da su bendición y se atreve a afirmar: “Si hubiera librerías en la Antártica, sin duda Carrión la habría visitado para contarnos qué leen los pingüinos”.