domingo, 20 de octubre de 2013

Viaje a las ideas en el tiempo


Este título sería para mí la definición más aproximada al concepto que tengo de librería. Hablar de ellas es hablar de lo que en verdad encierran en sí sus libros y sus historias. Cada librería condensa un mundo. Siempre me han fascinado y siempre que viajo visito algunas de las que tengo anotadas en mi pequeño bloc; es un rito gozoso, reservado de antemano en la agenda de mi viaje. La emoción que percibo cuando entro en una es parecida a la siento cuando busco algo en Google: entro buscando un libro y por el camino encuentro otros, ibas a un destino y sales con otro pasaje. Y ahí se produce la magia, cuando sales cargado de otras buenas razones. En estos lugares existen tantas historias de clientes ocasionales, de visitantes asiduos, de libreros singulares, de encuentros inopinados y conversaciones que hacen que las librerías se llenen de un encanto irresistible, un refugio de letraheridos que en los años venideros (dios no lo quiera), estos templos paganos puedan perderse, fagocitados por los supermercados digitales de Amazon y sus adláteres.

Jorge Carrión (Tarragona, 1976) emprende un viaje por el mundo de estos maravillosos lugares con una obra homónima para redimirnos de tantas voces que en estos tiempos de crisis auguran su extinción. Librerías, publicado por el sello Anagrama, es un ensayo autobiográfico que encaja perfectamente en el género de viajes, y ahí radica, en buena medida, el éxito de este original trabajo, al estar escrito desde la experiencia personal, para contarnos la historia de las librerías más emblemáticas de los cinco continentes. Carrión transita de forma amena y rigurosa por estos espacios con nombres propios para hablarnos de sus fachadas y escaparates, de sus mostradores y anaqueles, y también para rememorar retazos de la vida de escritores adictos a estos templos, como Joyce o Bolaño, sin olvidarse de otros personajes más controvertidos, como el librero Mao o Hitler y Fidel Castro, lectores y asiduos de librerías. Hay mucho de crónica, anécdotas e historias en las 342 páginas de Librerías y mucho de reportero gráfico, hasta ochenta y seis fotografías, que vivifican y dan perspectiva al texto.

Carrión consigue en este libro que el lector entre en su obra como quien traspasa la cortina de un misterio para sumergirse en el laberinto maravilloso del mundo de los libros, ejerciendo de maestro de ceremonias, como librero accidental. Jordi pasea y traza un mapamundi de las librerías de las ciudades del mundo recorridas por él mismo. Librerías, finalista del premio Anagrama de Ensayo, es todo un derroche de inteligencia que se maneja hábilmente, tanto en el análisis literario y cultural, como en el dato histórico o la anécdota radical. Dice Carrión: “Las culturas no pueden existir sin memoria, pero tampoco sin olvido. Mientras que la Biblioteca se obstina en recordarlo todo, la Librería selecciona, desecha, se adapta al presente gracias al olvido necesario", (pág.300).

Librerías no es un manual de literatura, ni un extenso inventario, sino un ensayo con voz propia, la de Jorge Carrión, escrita con la intencionalidad de trasladar al lector las claves, perplejidades y dudas que le han sobrevenido en su aprendizaje personal. Se lee como un viaje de aventuras a través del mundo que encierran las librerías. Un viaje que tuvo su origen, como desvela el propio autor, en su juventud cuando auxiliaba a su padre, agente del Círculo de Lectores, en las entregas de los libros por el barrio, casa por casa, admirando las bibliotecas particulares que lucían algunos socios y que él aspiraba a tener en el futuro.



Carrión ha escrito un libro delicioso que tiene el poder de reconfortar, gracias a su lucidez intelectual, un libro que encandila y que ha provocado encendidos elogios por parte de la crítica especializada, como la del pope Alberto Manguel que le da su bendición y se atreve a afirmar: “Si hubiera librerías en la Antártica, sin duda Carrión la habría visitado para contarnos qué leen los pingüinos”.