domingo, 6 de octubre de 2013

El deseo de escribir


Dice José Antonio Marina (Toledo, 1939) que “crear es inventar posibilidades”, y lo afirma convencido, porque en el tema de la creatividad, este catedrático de filosofía lleva años obsesionado. Marina nos sorprendió en 1992 con la publicación de Elogio y refutación del ingenio, obra ganadora del Premio Anagrama de Ensayo, en la que el profesor manchego experimenta de manera amena y divertida sobre el juego de la inteligencia, una inteligencia –afirma– que desborda porque el mayor atributo que convierte a la humanidad en el rango superior de la Naturaleza es que el hombre posee una inteligencia creadora, es más, la creación de novedades es una exclusividad humana. En este libro, Marina nos viene a decir que la creatividad es una manera de resolver problemas, de aplicar recetas a cuestiones cuya solución no sabemos bien, porque surgen nuevas dificultades o porque las fórmulas viejas ya no dan resultados.

José Antonio Marina
Recientemente, en junio de este año, Marina sacó a la luz, en la misma vertiente de generación creativa, un nuevo libro, titulado La creatividad literaria (editorial Ariel), en colaboración con Álvaro Pombo (Santander, 1939), para abordar que en el arte de la escritura también se encuentra inmerso ese “inventar posibilidades”, y como tal, precisa de hábitos y herramientas, no solo de inspiración y genialidad. Y estos hábitos, vienen a decirnos, se pueden aprender igualmente en el terreno literario. Este libro, escrito a dos manos por José Antonio Marina y Álvaro Pombo, nada tiene que ver con un manual de procedimientos, ni mucho menos con un texto de autoayuda. La creatividad literaria se aproxima más a un ensayo filosófico que a un tratado sobre el oficio de escribir. No parece que las pretensiones de Marina y Pombo sean desembocar en un taller de escritura propiamente dicho, sino en mostrar al lector el convencimiento de ambos sobre la magia y fascinación que genera la creación literaria. Y así, cogidos de la mano, el novelista y el pedagogo proponen una lectura del libro diferente, según quien hable: Pombo, más concentrado en descubrir el misterio de la creación y Marina, en aflorar los mecanismos de ese misterio.

Álvaro Pombo
A Marina y a Pombo les separan tantas cosas como las que les unen: nacidos el mismo año, compañeros de colegio, ambos interesados en la filosofía, tertulianos en distintos medios, uno militante político, otro crítico activo de la política, pero igualmente exitosos en sus diferentes carreras literarias: Pombo en la novela, Marina en el ensayo. Estas coincidencias y diferencias son todo un acicate que se traslucen en los diálogos tan enriquecedores y amenos surgidos entre ellos en las páginas de este ensayo. El texto de La creatividad literaria está escrito con una voluntad creativa intencionada, utilizando una tercera voz narrativa como hilo conductor de estas conversaciones vivas e intensas entre el elogio del talento y la apuesta del entrenamiento de la escritura. El hábito creativo sería el fiel de la balanza para aceptar que se puede aprender a escribir con un nivel de corrección aceptable, aunque, ciertamente, el libro no indaga en el aprendizaje de la excelencia literaria, un vericueto complicadísimo, pero sí revela indicios y sugerencias sobre la estética de la creación literaria y la ética de la inventiva por medio de alusiones y referencias de grandes de las Letras como: Rilke, Rimbaud, Kafka, Dostoievski, Thomas Mann, Vargas Llosa...

La creatividad literaria es un texto con unos diálogos vivísimos y muy interesantes, dirigido a todo el que tenga fascinación por la literatura en general y, especialmente, para aquellos letraheridos con cierta propensión a la escritura como experiencia literaria. Un libro que apunta sobre las posibilidades que otorgan al ser humano el irresistible deseo de escribir.