domingo, 15 de enero de 2017

Cuestión de tamaño

No dar la talla resulta una expresión muy común entre nuestros congéneres y se refiere a esa clase de decepción provocada por alguien que no estuvo a la altura de lo esperado o anduvo menguado en lo que otros deseaban de él. Sin embargo, para la gente bajita, no dar la talla es un hándicap innato mayor, una anomalía cargada de complejidad y desamparo, aunque con razones latentes para pensar que, a pesar de esa enorme contrariedad, un enano siempre sueña con que la suerte le sonría.

El escritor y profesor universitario Federico Jeanmaire (Baradero, Argentina, 1957), recientemente galardonado como finalista del Premio Herralde con su novela Amores enanos (Anagrama, 2016) propone una historia conmovedora sobre esta gente diminuta y aislada, cimentada en Blancanieves, uno de los cuentos más populares de los hermanos Grimm, a los que, por cierto, dedica su obra. Jacob y Wilhelm aprovecharon la tradición cuentística oral para convertir sus relatos en cuentos infantiles que, en realidad eran, en muchos casos, piezas cómicas para adultos. Los personajes de Jeanmaire, en cambio, no son enanos que viven en el bosque como los de los hermanos alemanes, sino que deambulan de un sitio para otro, sin tener arraigo de ningún tipo. La soledad, la incomunicación y la marginación conforman el secreto de sus vidas.

El narrador de esta historia hilarante y dramática lleva por nombre Milagro y trabaja con su colega Perico en un circo que, al cabo de un tiempo, se va a pique por la escasez de público. Son enanos dependientes de esta farsa, gente menguante y desconfiada que odia cualquier diminutivo y que no les queda otra que tratar de salvar sus vidas grotescas sorteando las adversidades sobrevenidas a su propia condición basada en el hazmerreír y en el juego exhibicionista de sus figuras. Ante este contratiempo, ambos proponen asociarse para comprar con sus ahorros un terreno junto al mar y distanciarse de sus quehaceres anteriores. Pero una insólita oferta de trabajo dará un vuelco a sus vidas: les proponen trabajar como strippers en una de las salas más famosas de una población cercana. Aceptan esta oportunidad que, en poco tiempo, ha de llenar de dinero sus bolsillos.

Con todo ese caudal sobrevenido deciden construir un barrio acotado formado exclusivamente por enanos, una idea de convivencia para lograr la felicidad que no encuentran en las calles y barrios de sus otros semejantes que les rebasan en centímetros. El proyecto comunitario tiene una repercusión extraordinaria y empiezan a recibir cada vez más miembros de diferentes lugares confiados en su bondad. Pero ese afán de concordia y buenas intenciones se romperá con la aparición de Eliana, una bella periodista interesada en la vida de los impulsores de la idea que alterará las reglas establecidas dentro de la incipiente comunidad.

Si en el cuento de Blancanieves se habla de la belleza, del enanismo y de las dificultades que han de encarar los humanos en la convivencia para no dañarse y no envidiarse, y se percibe que la maldad está del lado de los que más centímetros tienen, en Amores enanos ocurre lo mismo, con la salvedad de que cuando el amor y la pasión entran en juego todo salta por los aires y las consecuencias pueden ser nefastas, alcanzando por igual a los bajitos y a los más altos.

Con su novela, Federico Jeanmaire da una vuelta de tuerca a la tradición. Aquí, el cuento de Blancanieves estalla en una deriva que hace trizas su moraleja bienintencionada. El relato del argentino está lleno de contrastes y sujeto a un juego en el que las reglas existen para no saltárselas y el límite, por tanto, está en no romperlas.

Amores enanos es un relato ameno, cómico, divertido e intenso, pero igualmente dramático y cruel, elaborado con una prosa seca y efectiva que le imprime mucha soltura y drenaje narrativos a la trama, gracias a su estructura en capítulos cortos. En apenas dos o tres páginas de lectura se pasa a otro episodio como eslabón bien engarzado de una historia delirante, jocosa y, a la vez, satírica.

Jeanmaire pone al lector frente a los mecanismos de supervivencia de unos seres especiales y limitados con una historia en la que las relaciones de poder, los celos, la pasión y el rencor conforman una fábula orwelliana en la que se muestra lo complicado que resulta normalizar la convivencia, incluso entre seres cortados por un mismo patrón.