lunes, 30 de diciembre de 2013

Carne de novela


Cuando leí El adversario, una novela excepcional sobre el engaño y la impostura, incorporé a Emmanuel Carrère (París, 1957) a mi lista de escritores franceses contemporáneos a tener en cuenta, junto a sus paisanos Houellebecq, Echenoz, Beigveder y Delphine de Vigan. Acabo de finalizar esta mañana, víspera de fin de año, lo último publicado en Anagrama del escritor parisino, todo un colofón a un año intenso de lecturas, en el que no han faltado sorpresas literarias tan deslumbrantes como esta narración biográfica de Limónov. Una vez más este autor nos asombra con este libro difícil de clasificar. Una narración entre novela biográfica y crónica novelada, pero lo que es indudable es que Limónov es todo un alarde exigente de literatura de la buena.

Conocer el mundo de un personaje vitriólico y estrafalario como Eduard Limónov de la mano de Carrère es toda una aventura envolvente en la que no se deja de participar hasta la conclusión de la novela. Limónov es un bolchevique atractivo y abominable a la vez, que responde a un sujeto fuera de los límites establecidos, que fue un delincuente fallido, underground moscovita y también punk ruso en Nueva York, mayordomo de un multimillonario y celebridad literaria en París. Eduard es un hombre con biografía literaria para rato: poeta, escritor y articulista que siempre se postuló políticamente a contracorriente y que de niño soñaba convertirse en alguno de los personajes creados por sus escritores favoritos, Alejandro Dumas y Julio Verne.

Eduard Limónov
Se fue voluntario a la guerra de los Balcanes del lado de los serbios, en su ficha policial figura como fundador del partido Nacional Bolchevique y compañero de mítines de Kaspárov, otro disidente del poder establecido. Limónov siguió su senda en solitario y acabó en la cárcel, acusado de terrorismo. Se hizo más popular gracias a los libros autobiográficos que siguió escribiendo desde la celda. Sus memorias ficcionadas tuvieron mucho eco entre los jóvenes, debido al romanticismo salvaje y tragicómico desplegado en su prosa, cruda y sencilla.

La figura de Eduard Limónov ha pasado de refilón en España y sus libros son aún más desconocidos que su papel de opositor a Putin, pero el mérito de este libro escrito por Carrère es el revulsivo que despierta en el lector las hazañas y contratiempos de su protagonista, un personaje contradictorio y extravagante, tan capaz de multiplicar adhesiones a su causa, como rechazos y compasión por sus diabluras.

Hay una intencionalidad combativa en el autor por salvar a un personaje egótico y odioso, proestalinista y ferviente nacionalista, que perdió muchas causas y dilapidó el amor de muchas mujeres que lo adoraron. Sin embargo, lo más prodigioso queéhace con Limónov es valerse de un personaje real para contarnos magistralmente, en una extensa crónica periodística, la historia de los últimos años de la Rusia soviética, hasta el apalancamiento democrático en las manos de su actual presidente Putin.

Emmanuel Carrére

Limónov es un fascinante reportaje histórico, pero también la gran crónica de un canalla y antihèroe carne de novela, donde Emmanuel Carrère ha vuelto a sorprendernos con una invención de la verdad en un libro extraordinario, como lo hizo con El Adversario, por la senda de la conmoción, mostrando la desnudez del personaje para que lo palpemos y comprendamos, aunque sus fechorías, quizás, no nos dejen margen para ser benevolentes. Sin ningún género de dudas, Limónov está en el podio de mis libros favoritos del año.