domingo, 11 de mayo de 2014

Terror humano


El 11 de abril de 1987, Primo Levi, el autor de la gran trilogía memorial de Auschwitz, escogía la muerte tirándose por el hueco de las escaleras de su casa de Turín. ¿Qué había sucedido en su memoria, qué cataclismo le sobrevino de repente, imposible de asumir la atrocidad de sus recuerdos? Esta noticia produjo una conmoción en la prensa y televisión de toda Europa, del mismo calibre que ocurrió con su testimonio escrito sobre sus años de deportación en los campos de exterminio. Unos años después, el escritor Jorge Semprún publica La escritura o la vida, un precioso título que nace del recuerdo de la terrible paradoja de haber sobrevivido a la muerte en el campo de concentración de Buchenwald, y del compromiso vital de la escritura como testimonio de la conciencia. Un libro encendido y reflexivo de sus vivencias donde dedica un extenso capítulo a la memoria del malogrado autor turinés de Si esto es un hombre. Un año antes de concederle al húngaro Imre Kertész el Premio Nobel de Literatura 2002, leí su novela Sin Destino, otro libro memorable e hiriente, como los anteriores de Levi y Semprún, sobre la realidad de los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald.

Hace ya unos años que aparqué cualquier lectura sobre aquel período del horror nazi, cuando los Lager alemanes, como llamaban a los campamentos, se convirtieron en la mayor ignominia de la historia de la humanidad. Pero, de nuevo, no he podido resistirme a volver al asunto. Fernando Savater, desde su columna Despierta y lee del periódico El País, nos exhortaba a leer Treblinka (Edit. Seix Barral), un sobrecogedor escrito llevado a cabo por uno de los pocos supervivientes que narraron el holocausto, el polaco Chil Rajchman (Lódz, 1914, Montevideo, 2004). Lo acabo de leer de un tirón y  estoy todavía horrorizado.

Chil Rajchman
Rajchman tenía veinticinco años cuando fue detenido junto a su hermana y deportado a Treblinka, una pequeña y perdida estación a setenta kilómetros de Varsovia. Muy cerca de allí, en un terreno baldío de arena blanca, otro inmenso patíbulo fue levantado por los alemanes para proseguir con su barbarie de extinción. Quien entraba en el recinto no salía: ningún otro fin estaba previsto más que la muerte. Sorprendentemente, todo fue muy rápido y aterrador: la hermana es gaseada, como miles de ancianos mujeres y niños en las cámaras de la muerte, mientras que el joven Chil logra salvar el pellejo realizando diversas ocupaciones: peluquero, dentista y transportador de cadáveres. Treblinka es custodiado por ciento cuarenta y cuatro ucranianos y cien hombres de las SS. Nos vigilan como si fuéramos oro. Nos cuentan tres veces por día. Aunque todos estamos golpeados y heridos y nos duelen todos los miembros, ninguno se atreve a dar parte de enfermo, (pág. 99). Diez meses después de ingresar en el recinto, tras un motín de presos, Rajchman consigue escapar de aquel campo de aniquilación y se esconde en Varsovia donde escribe estas memorias. A diferencia de otros textos similares, éste fue escrito con la urgencia suprema de un hombre oculto que huye del infortunio.


Treblinka es un testimonio que vio la luz tras la muerte de su autor en tierras sudamericanas siguiendo sus últimas voluntades. Un texto aterrador y escueto, contado en presente histórico y sin artificios, pero que a su vez es una pieza literaria extraordinaria y escalofriante, que se basta con capítulos cortos y pormenorizados para relatar las torturas a las que se ven sometidas las víctimas y su posterior eliminación. Estas memorias se completan con un epílogo no menos escalofriante de Vasili Grossman, autor de la obra capital Vida y Destino, sobre la maquinaria de destrucción masiva que fue el infierno de Treblinka.

Muchos se suicidaron antes de ser ejecutados en los campos de exterminio. Algunos no pudieron soportar la carga de la memoria y también lo hicieron después de haber escapado del patíbulo. Otros, los menos, como Chil Rajchman, sobrevivieron afortunadamente de aquella gran carnicería infame, para dejarnos la verdad del terror humano, en unas páginas desgarradoras que ponen en entredicho la condición de nuestra especie.