miércoles, 3 de junio de 2015

Retablo Real

Vivimos en un país ambiguo, con muchas voces que parecen no decir nada: las ideas se extienden como cheques sin fondo, los valores carecen de validez, las personas que protagonizan la política son seres complejos y equívocos, la realidad un amasijo de contradicciones y la actualidad un cúmulo tan difuso en la que cuesta distinguir la verdad del esperpento. La vida global del ciudadano común español, por tanto, se presenta en un contexto de crisis económica y de desconfianza en las instituciones que le desasosiega permanentemente. Uno descubre lo extraordinarios que son los sucesos que ocurren cada día a nuestro alrededor, y de que la realidad es una de las cosas más raras que existen, hasta el punto de que en muchas ocasiones supera a la ficción.

Manuel Vicent (Vilavella, Castellón, 1936), periodista y escritor, retoma este retablo hispano con su nueva novela Desfile de ciervos (Alfaguara, 2015), una crónica narrativa, de la estirpe de sus dos obras anteriores, El azar de la mujer rubia (2013) y Aguirre, el magnífico (2011) que pone colofón a un tríptico literario de la historia española de los últimos cuarenta años, desde la proclamación del reinado de Juan Carlos hasta la abdicación consumada el pasado año en su hijo Felipe VI.

El destilado de esta nueva entrega es un recorrido a lo largo de los últimos veinte años que comienza en 1994 cuando se le encarga a Antonio López, el gran pintor del hiperrealismo, un retrato de la familia real. El cuadro, que va demorándose en el tiempo, aguarda en una sala de palacio a que el maestro retratista estampe su firma y acredite su finalización. En ese marco de espera y en apenas trecientas páginas, Vicent despliega una crónica punzante e irónica sobre lo que ha venido sucediendo en las esferas políticas durante estos dos decenios en los que no ha habido más remedio que airear los trapos sucios, ante la indignación de una población condescendiente con la Transición, que dijo basta cuando la crisis y la corrupción se adueñó de los titulares de los periódicos y telediarios.

Desfile de ciervos es una novela contra la podredumbre moral de las élites gobernantes, la inmundicia del chantaje económico de empresarios y la connivencia de los políticos, cuyo mayor logro reside en la eficacia del relato con la que inocula al lector y lo deja asombrado, y lo consigue a pesar de que lo que cuenta es ya sabido, pero la raza, agudeza y maestría con que el escritor valenciano desgrana distintos episodios de personajes trascendentes, como la herencia de Jordi Pujol, la metamorfosis de Aznar, la blandura optimista de Zapatero o las distraídas manos de Urdangarín para firmar contratos opacos, hacen que todo lo que sabíamos recobre crudeza y notoriedad gracias a su pluma afilada y a su exigente pulso fabulador.

Sin duda, Manuel Vicent escribe con precisión sobre el tiempo oxidado, sin melancolía pero con firmeza, plantado ante el cuadro de la familia real para narrarnos un episodio nacional con el talento y desparpajo propio de alguien como él, capaz de mezclar como nadie la realidad y la ficción, para entregarnos una crónica documentada a modo de retablo por donde transitan corruptos, figurones y miembros de la monarquía, con algunas salvedades honrosas, como el meritorio escalafón de Letizia, una mujer con carácter y aplicada en desempeñar con profesionalidad  su nuevo papel de reina.

Desfile de ciervos es un libro crítico y ameno, que se lee con una sonrisa, pero que deja muecas de dolor con sentido de culpabilidad en lo más arraigado del lector, conocedor de tantos desmanes y estafas. Vicent ha escrito una metáfora contemporánea y reciente de la historia de España montada sobre el mito de Dorian Grey, en donde el tiempo revela la descomposición de un cuadro que, aquí, tiene mucho que ver con la pérdida de la decencia y el decoro de sus gobernantes.