lunes, 19 de octubre de 2015

Éxtasis y melancolía del coito

Todos los artificios amorosos son posibles. En el terreno del amor no hay vallas, ni faros, ni minas. Todo es un viaje libre, una aventura irresistible, de rumbo incierto. Por mucho que interpretemos, por mucho que busquemos acerca de sus errores y malentendidos, todo lo que tiene que decirnos cualquier apasionamiento o desengaño amoroso está ahí, tan a la vista como la carta robada del cuento de Poe, esa carta que estaba a la vista de todo el mundo en un tarjetero de cartón sobre la repisa de la chimenea. Allí la encontró el inspector Dupin, justo en el sitio donde nadie había ido a mirar. Y eso es lo que la escritora Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) propone con esta nueva colección de cuentos amorosos: asomarnos al tarjetero de estos relatos reunidos en Los amores equivocados (Menoscuarto, 2015) para abrirlo y examinar lo que hay allí dentro sin más, sin ningún tipo de prejuicios, buscando solo lo que cada historia dice de forma evidente. Ninguna es igual a las otras, pero todas reparan en lo mismo: lo inconfesable.

Si en Habitaciones privadas (2012), la hispano-uruguaya rastreaba las vivencias personales de los habitantes de una gran ciudad en los espacios mínimos propios de su vorágine urbana: la habitación de un hotel, un plató de televisión, el despacho de una oficina o un cuarto infame en el extrarradio, aquí, en Los amores equivocados, Peri Rossi irrumpe con otra vuelta de tuerca, que es la de mostrarnos las vivencias íntimas de sus personajes en el terreno sexual, de manera explícita. En todo caso, podríamos decir que el tema inequívoco y recurrente de estos cuentos es el deseo, como pulsión de vida y de muerte, un asunto candente muy frecuentado en la poesía de su autora, nada reacia a proclamar el amor físico y afectivo en muchos de sus poemas. El deseo –subraya en uno de sus versos– es la fuente de toda actividad humana.

Las historias que componen este libro de relatos transitan por ese sendero mágico y atractivo de la seducción y el deseo incontenible; un camino pasional, de aparente final feliz, pero, en su mayoría, cargado de incertidumbres, controversias y pesares. En Los amores equivocados aparecen hombres y mujeres perturbados y, a la vez, seducidos por una incontinencia sexual arrolladora: un camionero recoge a una joven autoestopista que le alterará su moralidad; en el relato que da nombre al título del libro, una mujer se encuentra al cabo del tiempo, en una lejana ciudad, con aquel hombre delicado y sensual con el que perdió la virginidad; dos amigos huyen despavoridos ante la belleza arrolladora de la mujer que tanto soñaron; en otro cuento, todo iba bien en la refriega amorosa de un hombre y una mujer, hasta que ella le suplica que la llame puta; un hombre atareado en su acometida amorosa, que se asfixia con un pelo impertinente del pubis de su amante... Estas vicisitudes clandestinas y otras tantas ilícitas conforman la totalidad de los once cuentos del libro. Cristina Peri Rossi narra con intensidad y detalle pasajes secretos de mujeres apuradas y hombres ardientes, todos ellos apasionados por vivir intensamente esos minutos salvajes que el destino les brinda, un terreno propicio y obstinado con el que se siente cómoda la poeta y narradora uruguaya, un canal muy suyo por el que circula torrencialmente la vida y la literatura.

Peri Rossi sabe que el amor es una droga dura, como sabe que la pulsión sexual es consustancial al desenfreno. La autora deja entrever en su recorrido por las escenas más íntimas de los personajes del libro que la pasión se combina con lo dulce y con lo amargo, que en el despliegue amoroso confluyen lo íntimo con lo que aflora en la piel, como la delicadeza con la virulencia carnal. Todo esto y más hallan hueco entre las líneas rojas de una prosa viva y concisa, sin apenas necesidad de acudir al adjetivo, pero, en cambio, bien centrada en la eficacia del verbo y el énfasis del sustantivo.


Los relatos de Los amores equivocados son un viaje narrativo y erótico que reservan al lector momentos íntimos y secretos en el ámbito del amor, una oportunidad de acompañar a sus protagonistas, seres apasionados que deambulan por azares del destino entre las intermitencias del amor y las traiciones que conlleva su existencia. Son historias breves verosímiles, llevadas a cabo por hombres y mujeres actuales que viven atrapados entre el bullicio urbano y la soledad de sus vidas, pero que no se resisten a gozar de cualquier envite o deseo fortuito que les brinde la ocasión en sus paseos desvalidos por las avenidas de la ciudad, aunque ese éxtasis efímero deje su inevitable y prolongado poso de melancolía. [Reseña núm. 246]