jueves, 20 de junio de 2013

Animales soterrados


Los cuentos de El matrimonio de los peces rojos (Edit. Páginas de espuma) de la escritora mexicana Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973), son espacios entre el mundo animal y el universo humano, magistralmente construidos, en donde se cuecen decisiones existenciales entre sus protagonistas, surgidos en la convivencia de las parejas y rodeados por la presencia de un mundo animal doméstico que proyecta lo anómalo y secreto en la vida de sus habitantes.

Cinco relatos en los que hay un juego de espejo entre los seres humanos y los animales. Todos los animales que escoge la autora tienen que ver con la vida doméstica, viven en las casas con sus habitantes: los gatos, los peces, las cucarachas y también los hongos, que no son animales pero habitan en nuestro propio cuerpo. Animales que están, de alguna manera, soterrados: los peces viven bajo la superficie del agua, las cucarachas en los márgenes y esquinas de las casas, evitando que se les ataque con todo tipo de venenos, los gatos se mueven de una forma sigilosa por ventanas y habitáculos... En este escenario, los protagonistas, en un momento determinado, deberán tomar una gran decisión que tiene que ver con sus impulsos internos y silenciosos y, también, cómo estas circunstancias van a determinar la realidad exterior de sus vidas. Así, por ejemplo, una pareja de peces betta, en el agua de una pecera, representa todas las tensiones que hay en un matrimonio. Una gata joven, pero exultante, refleja las dificultades de un embarazo inopinado. Las odiosas cucarachas, quizás, retratan el marco de la lucha de clases en una sociedad emergente. Por otro lado, los papilomas, esos hongos genitales, interpretan las ingentes infidelidades amorosas.

Nettel, que ya sorprendió con El cuerpo en que nací, una novela inspirada en su infancia, escrita a modo de soliloquio, donde el mundo infantil se presenta mucho más ominoso de lo que a simple vista parece, aquí con estas historias naturales, recogidas en El matrimonio de los peces rojos, se revela como una excelente narradora de cuentos que la ha hecho merecedora del Premio internacional de narrativa breve Ribera del Duero y advierte, al principio del texto, con una cita de Plinio El Viejo con la siguiente particularidad: “Todos los animales saben lo que quieren, excepto el hombre”. Cada historia de este libro está contada por la voz de un narrador testigo. Con este recurso, la mexicana logra dar más énfasis de verosimilitud a cada uno de sus inquietantes relatos. Nettel se apoya en una escritura de frases construidas sin subordinadas, dando preponderancia a la frase corta y, sobre todo, a la metáfora sustancial. Guadalupe Nettel despliega una atmósfera turbadora en estos relatos, sostenida por una tensión narrativa fuerte y sutil. Su calidad literaria ha tenido encendidos elogios por parte de Enrique Vila-Matas, presidente del jurado que le concedió el premio.


El Matrimonio de los peces rojos es un volumen de relatos de calidad, muy interesante, en el que lo anómalo irrumpe en la vida cotidiana a través de una trama bien construida, por medio de una escritura pulcra y efectista.