jueves, 5 de septiembre de 2013

El latido de los cuerpos


El pasado 25 de Agosto, mi amigo Javier Munguía posteó en su muro de Facebook unos fragmentos de la entrevista de Samanta Schweblin a Ana María Shua (Buenos Aires, 1951), publicada al final del volumen Contra el tiempo, editado este año por Páginas de Espuma

Contra el tiempo es el volumen tercero de la colección Vivir del cuento, una apuesta del sello que dirige Juan Casamayor sobre autores actuales consagrados a este género. Esta edición está supervisada y prologada por la cuentista argentina Samanta Schweblin.

De Ana María Shua conocía su magisterio en el subgénero de los microrrelatos, gracias a un libro precioso e insólito que Ediciones Thule lanzó hace siete años bajo el título de Mil y un cuentos de una línea, antologado y con prólogo de Aloe Zi. En este texto, junto a decenas de grandes autores de l género, aparecen 51 minificciones de “la reina del microrrelato”, como se la conoce a esta escritora bonaerense.

En Contra el tiempo Samanta selecciona dieciséis cuentos donde la trama narrativa de Shua se mueve entre la realidad y el sueño o la pesadilla, entre lo fantástico y lo meramente cotidiano, por medio de situaciones extremas que traspasan lo absurdo y pueden llegar a precipicios no exentos de crueldad. En esta antología aparece toda la paleta de colores que Ana María Shua dispone para presentar a los personajes de sus cuentos. Además, bajo esta apariencia de cotidianidad sencilla ocurren cosas extrañas que dejan perplejo al lector, ya que la mayoría de los relatos concluyen en finales abiertos y sorpresivos que estimulan a que este siga ahondando en lo contado. 

Los cuentos reunidos conforman una selección sabia, bien ensamblada por Samanta Schweblin, poblada por monstruos familiares, a merced de secretos inconfesables, madres desbordadas, bebés de otras órbitas, zombis, hombres que se convierten en perros... La revancha y El viejo en el jardín son dos cuentos redondos y asombrosos. En el primero, sobre el mundo del boxeo, una historia de amor y odio contada con gracia y ritmo, en la que su protagonista  nos seduce por su autenticidad. En el otro cuento, la historia de un anciano rico nos acerca al repaso de la vida de un viejo desconfiado, rodeado de sus nietos, a los que transmite cariño y desesperanzas. Son dos cuentos perturbadores que invitan al lector a acercarse al miedo, a lo que asusta, a la misma muerte para regresar ileso, pero conmocionado. En este sentido Shua afirma: “Estoy convencida de que no se puede escribir desde la felicidad. No la encuentro narrativa... En un relato siempre ha de pasar algo malo. Si no es así nos quedamos sin cuento”.


Los relatos  de esta obra hablan por sí mismos de la especial mirada narrativa de su creadora, una mezcla de sarcasmo tenebroso e inocencia que logran desasosegar al lector. En general, los cuentos de Ana María Shua plantean situaciones corrientes que desembocan en lo ominoso o predicen una oscura amenaza. El título del volumen justifica sobradamente la selección, ya que en muchos relatos, el tiempo es materia psicológica e imprescindible para el desarrollo narrativo. Los días de pesca, (cuento que la autora dedicó a su padre), alude a la infancia y al contrapunto del padre pescado por la muerte, El viejo en el jardín, una retrospectiva del tiempo de juventud desde la vejez, La señora Luisa contra el tiempo, despliegue de pequeños detalles para incidir en el destino o La columna vertebral, los recuerdos y añoranzas de unos tiempos de juventud y revolución... Finalmente, el libro ofrece la entrevista aludida entre ambas escritoras que no tiene desperdicios, llena de franquezas y de guiños en la que Shua repasa su formación lectora y reflexiona sobre su mundo literario.

Contra el tiempo es un libro para lectores imaginativos e inconformistas que amen los finales abiertos, un libro que hechiza por su maestría, porque agarra desde las primeras palabras de cada historia y vaticina las desgracias y amenazas venideras, que va más allá de las voces de sus personajes y el latido de sus cuerpos.