jueves, 26 de septiembre de 2013

Relatos de la guerra sin peroratas


Se van a cumplir próximamente veinte años de la publicación de un libro esencial de la historia de literatura contemporánea española, gracias a la pluma del gran escritor Andrés Trapiello. Debo mucho a Las armas y las letras, un ensayo cuidadosamente documentado y entretenido, entre los límites del 18 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, que trata de la literatura que se escribió durante esos tres años de guerra. Trapiello descubre a autores extraordinarios, olvidados e, incluso, denostados, como: Bergamín, Max Aub, Pedro Luis de Gálvez o Manuel Chaves Nogales. Escritores, casi desconocidos, que despertaron gran interés en mí, merced al despliegue crítico que el escritor leonés expuso en su libro sobre los aciertos literarios de las obras de estos.


Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897 – Londres, 1944) escribió en Francia, entre 1936 y 1937 A Sangre y Fuego, un libro de relatos sobre la guerra civil española que se publicó por primera vez en Chile en 1937. Una publicación de la que no se tenían noticias y que Abelardo Linares, poeta y librero de viejo, localizó en uno de sus viajes a América. Fue una conmoción, un hallazgo necesario, de otra naturaleza. Hasta entonces nadie había escrito con semejante coraje sobre la guerra civil. Chaves Nogales nos muestra en esta colección de relatos su inteligencia preclara y coherencia intelectual, que eleva aún más su escritura, obsequiando al lector con un prólogo magistral, de valor incalculable, sobrado de talento e integridad. El motivo del olvido del escritor andaluz era evidente: no tenía un bando que lo reivindicara. Fue un tipo íntegro hasta para eso. Dice Trapiello que “A sangre y Fuego es excepcional, tal vez, de cuantos haya leído uno sobre la guerra española, el más sorprendente de todos. El título le echaría a uno para atrás. El subtítulo es aún más imposible: “Héroes, bestias y mártires de España”. Pero cuánta belleza, cuánta verdad en esas páginas. Son historias, novelas cortas sobre la guerra y la revolución escritas y publicadas en el mismo año 37 con una libertad que es infrecuente encontrar en uno o en otro bando.

A sangre y Fuego es una insólita y original reflexión sobre la crueldad, la estupidez y la masacre que se estaba fraguando entre los contendientes de ambos bandos. Chaves Nogales tiene el mérito de relatar desde la mirada imparcial de un cronista, pero con la pluma bella de un literato, lo que estaba ocurriendo en España. Once historias inmersas en la tragedia de la guerra: terratenientes andaluces que van a la guerra a caballo, mercenarios marroquíes, asesinos rojos y falangistas que se toman la justicia por su mano, traidores en la retaguardia... En estos relatos hay muerte, dolor, terror e injusticia, pero también heroísmo. El autor de la magnífica biografía de Juan Belmonte critica con igual dureza a unos y a otros, a los reaccionarios y a los revolucionarios, porque además estos sucesos fueron conocidos y vividos directamente por él. Cada uno de ellos extraído de un hecho verídico y cada uno de los protagonistas tiene una existencia real. No hay en ellos juicios de valor, ni peroratas. Chaves Nogales solo se muestra con una visión clara, como notario que asiste atónito al infierno, pero eso sí, con la magia de la literatura. Andrés Trapiello en el soberbio prólogo de esta edición lo resume de esta manera brillante: “todo en estos relatos es inesperado”.

Manuel Chaves Nogales

Si la guerra civil española se ha convertido en las últimas décadas en casi un subgénero narrativo en la literatura contemporánea de nuestro país, no cabe dudas que A sangre y fuego es uno de los referentes inequívocos en este terreno, y lo es gracias a la actitud del propio Chaves Nogales que muestra el lado humano del conflicto, desde el sufrimiento y el desgarro, antes que desde el enfoque propagandístico y político. Y lo es también gracias a la aptitud literaria del sevillano: agilidad afilada del cronista y belleza del escritor grande que fue.

A sangre y fuego es un libro que hay que leer. Una obra imprescindible, que combate atinadamente, desde la imparcialidad, el mayor pecado del ser humano: la estupidez. Un libro impresionante, valiente, triste y resignado a la vez, destinado a mostrar la barbarie e irracionalidad de la guerra. Chaves Nogales pagaría con el olvido su osadía.