lunes, 9 de septiembre de 2013

Un barril de dinamita

Hacía tiempo que no leía nada de mi paisano y amigo Juan Bonilla (Jerez de la Frontera, 1966), al que conocí hace ya más de veinte años, gracias a encuentros frecuentes en la librería Alternativa, lamentablemente desaparecida, donde merodeábamos entre los estantes de libros. La última vez que coincidimos, yo andaba enfrascado en los escritos de Paul Auster, mientras él hacía acopio de la obra periodística de Garcia Márquez. Recuerdo con añoranza su primer libro Veinticinco años de éxito, un texto que me autografió calificándolo de “irreverencias juveniles”, al igual que me viene a la memoria El que apaga la luz, un libro lleno de obsesiones y personajes atormentados, pero a la vez, emotivo y optimista. Recientemente, mi amiga Versusara, seguidora incansable de este blog, me dejó la última novela de Bonilla, cuyo título, Prohibido entrar sin pantalones, me pareció gamberro y provocador, al igual que la portada fotográfica del personaje de cabeza rapada y mirada de cosaco furioso.

Prohibido entrar sin pantalones, editado por Seix Barral, es un libro con un arranque contundente: “Maiakovski tenía dieciocho años, dieciséis dientes podridos, dos hermanas y un solo lector. Escribía poesía lírica pero roncaba como un poeta épico...”. Una biografía novelada, sátira, ensayo, pero, sobre todo, un homenaje apasionado a Maiakovski, una figura irreverente pero avasalladora y luminosamente contradictoria, escrita en casi cuatrocientas páginas, bien documentada y que encierra una historia de la poesía de la Rusia finisecular desde los zares hasta Stalin. Es en este período donde surgen los futuristas, los simbolistas y los acmeístas. Hay también una lectura biografiada del protagonista: sus viajes, sus amigos y las relaciones ardorosas con sus amantes. El desarrollo de la novela está estructurado en cincuenta capítulos, sin numerar, pero todos titulados, en los que se recrea, mediante una cronología lineal, la biografía poética, amorosa y política de Vladimir Maiakovski, desde los inicios como poeta vanguardista y su lucha por el futurismo en Rusia, hasta alcanzar la cima como poeta nacional, encumbrado por la revolución bolchevique, y su caída en desgracia, a manos de los nuevos dirigentes estalinistas que le acusaron de elitista disfrazado de obrero. La vida del poeta y sus efusivos amoríos son dos ingredientes continuos que fluyen en la narración. Esto y los lugares emblemáticos de la cultura del siglo XX, como San Petersburgo, Moscú, Berlín, París y Nueva York, reflejados en varios episodios, suman y acrecientan el interés de este libro, en el que se debate la relación entre literatura y poder. Destacan estos vaivenes viajeros y la importancia duradera del triángulo amoroso que sostiene el poeta con Lilly y Ósip Brik, este último, admirador y devoto de la poesía de Maiakovski, y abnegado esposo y consentidor de una mujer adorable y lujuriosa.

Vladimir Maiakovski
La controvertida vida de Maiakovski es impresionante en sí misma, comprometido con el espíritu bolchevique y aupado por Lenin y Trotski, el estalinismo acabó fagocitándolo. Y esto ocurrió porque el poeta rebelde no estaba lleno de ideología, sino, como afirma el autor jerezano: “Maiakovski estaba hecho de vísceras, su ideología es completamente visceral”. Y lo recuerda en el texto, para que el lector lo tenga presente, cuando el censor del régimen examina al poeta y éste le dice con agallas: “La poesía es un barril, un barril de dinamita, no es un cheque como usted quisiera, si me estalla un poema, estalla la ciudad entera...”.

Quizás Prohibido entrar sin pantalones adolece de cierta tensión narrativa y a veces la labor documental exhibida se resienta sobre la trama y el ritmo de la novela, pero el artefacto literario ideado por Bonilla es todo un reto considerable y digno de encomio que salva sus defectos, con un final dramático bien resuelto. Bonilla se deja seducir incondicionalmente por la fuerza literaria de Maiakovski y con esta recreación se hace testigo y notario de cómo el poder establecido devora al poeta del pueblo.





Prohibido entrar sin pantalones es una novela documental y deslumbrante, muy bien escrita, que recrea la figura literaria del poeta Maiakovski y su contexto vital. Juan Bonilla añade a su prosa un halo canalla con gotas de humor que intenta hacer cómplice al lector de la visión contestataria y rebelde de este carismático vanguardista de las letras.