lunes, 11 de noviembre de 2013

Back to the classics



Italo Calvino declaró sobre el retorno a los clásicos: “un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, reiteraba el italiano, porque volver a la lectura de un clásico, es en realidad una relectura; porque regresar al pasado, releyendo un clásico, es atrevernos a una aventura que nos deparará la sorpresa de algo que no sabíamos y que vale para el presente...

La Biblioteca Clásica de la Real Academia Española, coordinada por Ignacio Echevarría, inició en el 2011 una colección de obras maestras de la literatura castellana diseñada y dirigida por el académico Francisco Rico y que, en principio, tiene el propósito de alcanzar un canon de 111 volúmenes. Este ambicioso proyecto está impulsado por la Obra Social de la Caixa y cuenta con la esmerada edición de Galaxia Gutenberg, un sello que responde con solvencia a la hora de ofrecer calidad impresa. El volumen 29 de esta excelente colección está dedicado al nacimiento de la novela realista: Lazarillo de Tormes, un libro apócrifo, más que anónimo, atribuido a un falso autor, el mismo protagonista, Lázaro de Tormes, que cuenta en primera persona, con estilo jocoso, cómo ha llegado al oficio real (una especie de funcionario de la época), o lo que es lo mismo, de pregonero en la ciudad de Toledo. Una edición extraordinaria, que cuenta con unos apéndices interesantísimos a cargo del profesor Rico, llenos de notas y estudios sobre el texto y contexto de la vida del personaje nacido a orillas del Tormes. Un aspecto que cuida la dirección de esta obra, así como los criterios generales que rigen la colección, es que la erudición ofrecida no distraiga al lector, ni tampoco, por otra parte, le impida disfrutar simplemente del relato. De modo que la obra va precedida de una breve presentación, a continuación el texto, mientras que todos los materiales destinados al estudio propiamente dicho, se sitúan después. Las notas a pie de página sustancian la palabra aludida y marcada, para explicar de forma sucinta la materia o vocablo; en verdad no entorpece la fluidez de la lectura y sí logra dar luz a las dudas idiomáticas del lector actual.

El texto crítico que con esta obra del Lazarillo de Tormes se publica en esta edición está basado en el cotejo de las cuatro ediciones más antiguas conservadas, impresas en Alcalá de Henares, Amberes, Burgos y Medina del Campo, todas fechadas en 1554. El resultado es un texto ecléctico pero probablemente se acerque más que ninguno al original, ya que no se atiene a un único testimonio.



El Lazarillo de Tormes es un libro conocido desde el bachillerato, de lectura obligada en clases de literatura y que prácticamente todos los estudiantes leímos al completo, porque era ameno, divertido y breve. Releerlo en estos momentos que la picaresca ha vuelto a cobrar tanto protagonismo en nuestra sociedad, resultará balsámico y revelador, porque la argucia pícara de antaño la sentiremos más entrañable y pudorosa que la desvergüenza insultante de los mangantes de ahora.