miércoles, 6 de noviembre de 2013

Una novela a oscuras


La irrupción de Isaac Rosa (Sevilla, 1974) en la novela con su primera obra El vano ayer (Seix Barral, 2004), galardonada con el Premio Rómulo Gallegos, fue todo un acontecimiento literario que lo encumbró como a una de las jóvenes promesas con más pujanza narrativa del momento. Más tarde, con la publicación en 2008 de El país del miedo, una historia intensa y deslumbrante que hurga en ese miedo que nos gobierna y nos define como personas en esta sociedad, aparentemente segura, pero paradójicamente más atemorizada, lo consagró como un novelista con voz propia y lo catapultó como a uno de los escritores más sólidos e interesantes de la actual narrativa española.

La última novela de Isaac Rosa, La habitación oscura, publicada en el mismo sello editorial que las anteriores, hace la número cinco de toda su producción, y viene a constatar su madurez literaria y su apuesta continuada por ofrecer una narrativa crítica y reflexiva sobre los conflictos originados en la realidad social del momento. Esta nueva obra es un relato que encierra un ensayo sobre la oscuridad, con diferente planteamiento al desarrollado por Saramago en su novela sobre la ceguera, porque lo que le interesa a Isaac Rosa es que su ensayo refleje la memoria de una generación, la suya propia, convertida hoy en decepción y derrumbe. La novela, por tanto, tiene una lectura generacional donde el autor se interroga sobre qué está pasando, y para ello se remonta a los últimos años del siglo pasado. El arranque de la novela es una metáfora visual muy original y contundente: una habitación oscura en la que un grupo de amigos se cita espontáneamente para practicar sexo, sin conocer quién acaricia a quién y quién se funde con quién. En estos encuentros habituales, Isaac Rosa propone situar al lector entre los personajes de la novela y la habitación oscura, el espacio narrativo donde se desenvuelve la trama. Sin embargo, lo que empezó como un juego se muda en refugio. Después de quince años, todos los protagonistas, asiduos de la habitación oscura, se convierten en vulnerables, algunos de ellos creyeron que había que abandonar el lugar y atacar.

La habitación oscura es una historia dura, contada de forma discontinua, fragmentaria y sin concesiones, con pasajes del relato contados en segunda persona y en otros aparece un narrador en plural, acentuando el sujeto colectivo que supone el grupo. Una novela que retrata a toda una generación que tenía unas expectativas de bienestar por tiempo indefinido y que a las primeras de cambio se derrumba y se van a pique sus ilusiones; una excelente metáfora de la situación actual de la sociedad española. Isaac Rosa logra un artefacto literario que atrapa y sacude al lector hasta el punto de dejarlo asolado y casi en estado de vigilia. La habitación oscura transcurre entre el auge y el desplome, entre la euforia y el desencanto, y que, además, invita a la reacción y a la resistencia; es una novela con una intención clara de rearme moral, social y político, que anima a la reflexión y no deja indiferente al lector.


Isaac Rosa ha escrito un libro nada complaciente, que logra que el lector sienta y piense en la oscuridad desde sus primeras páginas, porque la oscuridad, a pesar de la falta de luz, está siempre llena de imágenes, que incluso se ven con más nitidez que a plena luz del día.

Isaac Rosas entrega una obra para que el lector aporte su experiencia a la interpretación del texto, lo discuta y dude. Así que si te atreves “No te quedes ahí. Vamos, entra, ya estamos todos...