lunes, 2 de marzo de 2015

Crónica de una supervivencia


Cuenta Rosa Montero en su emocionante e inclasificable libro La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral, 2013) que solo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo, como si cuando uno nace o una persona se muere, el presente se quebrara por la mitad y te dejara atisbar por un momento la verdadera grieta de la realidad, tan monumental y repetitiva. Nunca se siente uno tan auténtico –subraya la escritora madrileña– como bordeando estos límites biológicos. En nuestra sociedad la muerte está vista como una anomalía y el duelo, como una patología. Pero lo que sí es cierto y contundente es que cuando muere un familiar cercano y querido, uno no se recupera, queda malherido y solo le queda reinventarse para la salvación, si eso es posible.

A finales de diciembre del 2003, Joan Didion (Sacramento, 1934) visitaba a su hija Quintana en la UCI de un hospital neoyorquino. De regreso a casa, su esposo, el escritor John Gregory Dunne, caía fulminado por un ataque al corazón delante de sus ojos cuando ambos se disponían a cenar. A los diez meses después de aquel fatídico suceso, Didion empezó a escribir El año del pensamiento mágico que ahora, después de diez años de su primera publicación, reedita Random House, un texto que acabó en apenas tres meses de escritura intensa y obsesiva y que le ayudó a paralizar la deriva de caer en la locura. La historia arrastra además el maleficio cruel de la muerte de Quintana, que, tras asistir a la ceremonia funeraria de su padre, en la catedral de Saint Patrick, y regresar a su residencia, fallecía a los pocos meses, víctima de una embolia pulmonar.

El año del pensamiento mágico fue el vehículo utilizado por la escritora americana para reinventarse y salvarse de los estragos de la muerte, de su poder devastador. Joan Didion, una mujer fuerte, a pesar de su aspecto frágil, sobrevivió al derrumbe trágico familiar. Dicen los psiquiatras que el “pensamiento mágico” es esa actitud mental que nos hace sentirnos firmemente convencidos de que tenemos poderes para influir en el curso de los acontecimientos. No cabe duda de que para la escritora y periodista estadounidense la redacción de esta crónica fue algo inevitable. En una entrevista reciente recordaba que, cuando le puso punto final al libro, se dio cuenta de que había sido una experiencia luminosa y emancipadora.

Joan Didion, una de las escritoras americanas más reputadas de finales del siglo XX, narra intensamente el duelo y la crónica de una supervivencia en un texto breve y profundo, lleno de detalles y de una deslumbrante honestidad fuera de toda duda. Cuenta la manera que vivió la muerte de su marido, desde sus instantes hasta el duelo negro y prolongado de tantos días de ausencia. La estructura del libro es un incesante regreso a los acontecimientos ocurridos, como si las cosas pudieran haber discurrido por otros derroteros. Todo se torna obsesivo para la autora, porque soportar el dolor y la pérdida se convierte en una experiencia obsesiva, pero sabe que el tiempo es la escuela en la que verdaderamente aprendemos.

Joan, John y Quintana
El año del pensamiento mágico es una crónica ensayística que se lee como una novela, cuya tensión narrativa proviene de las entrañas de una mujer seriamente herida, pero dotada de una fuerza mental y analítica extraordinaria para escribir con todo detalle su duelo y la pena que le embarga. Poco tiempo necesitó Joan Didion para descubrir hasta dónde es capaz de llegar uno con tanto dolor y hasta qué punto se había transformado la idea previa y secreta de la muerte y sus consecuencias: la soledad, la memoria, el abandono, la desesperanza. Didion lo consigue desde sus propias cenizas y nos entrega su testimonio sereno y desgarrador en un libro de gran hermosura, poderoso y triste, pero lleno a su vez de vitalidad y lucha personal. Es un texto valiente escrito con sencillez y claridad, de forma directa, sin concesiones sentimentales, con garra y que ahonda en temas universales: la muerte, la enfermedad, el dolor y la dignidad de afrontarlas con arrojo.

El presente libro, excelentemente traducido por Javier Calvo, es, en definitiva, una reflexión de Joan Didion sobre ese dolor producido por la desdicha de perder a un ser querido. El vacío, la soledad, la impotencia, el recuerdo, el amor, la búsqueda de un sentido a tanto sufrimiento conforman el cauce por donde transita este libro valiente que se enfrenta al abatimiento del duelo para sobrevivir con dignidad.