jueves, 29 de septiembre de 2016

La vida de frente

Confieso tener una particular afición por los libros de memorias que, en gran medida, son novelas hasta el punto de que tienen narradores muchas veces que fingen como nadie e incluso que se muestran hasta poco fiables. Las memorias pertenecen a la categoría de literatura en la que el escritor tiene que ofrecer al lector razones suficientes para persuadirlo lo más honestamente posible, llegando al fondo de una experiencia dada. Un libro de memorias es un relato tomado de la vida y su verdad no se logra enumerando sucesos verdaderos, se logra cuando el lector alcanza la convicción de que el escritor hace todo lo que está a su alcance para implicarse de forma cabal con esa experiencia que nos tenía guardada y ahora nos remite a desvelarla. No importa tanto lo que le haya ocurrido al escritor, importa el sentido más amplio que el escritor pueda darle a lo ocurrido.

El amor del revés (Anagrama, 2016) comparte esa fiabilidad literaria tan necesaria en este género de no ficción y tan propicio a la extravagancia y a la exageración. Aquí asistimos a una apuesta literaria traducida en un extraordinario libro confesional que cumple con un propósito decidido por su autor de alejarse del pudor y mostrar un relato minucioso y sincero, rotundo y desnudo. Para ello no solo hace falta propósito e imaginación literaria, sino, sobre todo, crédito narrativo, como el que despliega Luisgé Martín(Madrid, 1962) en esta autobiografía tan hipnótica.

Se pone nombre a la sexualidad –dice el narrador en uno de sus primero párrafos– pero todo lo que ocurre tiene siempre su principio en los sentimientos”. “Aprender a vivir es aprender a nombrar”, subraya un poco más adelante. Seguramente, El amor del revés lleve esas pretensiones, porque lo que el lector percibe es que estamos ante una novela de formación, donde un joven, de apenas quince años, se percata de que es homosexual y empieza a desmenuzar, poco a poco, sobreponiéndose al rigor educativo del momento, lo que significan todas las cosas importantes de su existencia: el amor, el sexo, la soledad, la libertad, el desamparo, y les va poniendo nombres acuñados por él mismo, saltándose la norma y el comportamiento social establecidos por los mayores.

Martín aborda con valentía en El amor del revés el proceso comprendido entre el descubrimiento y la aceptación de su sexualidad, sin ningún tipo de recato, como una necesidad de contarse a sí mismo su propia historia y dar sentido a ese episodio largo de su vida, que le resultó tan tortuoso como desconcertante. Cuenta el propio autor, en una entrevista reciente, que en esta ocasión siente que ha escrito “una historia en estado de felicidad literaria”. Y añade al respecto que tuvo que reconstruir documentalmente esa parte de su vida maldita, desempolvando cartas de entonces, acudiendo a las entradas del diario que escribía secretamente y volviendo a ver a gente de antaño para recordar detalles. Todo este quehacer literario le ha permitido tejer un texto de mucho peso liberador y verdad humana.

Este es un libro que mira de frente a la vida, un libro que trata inequívocamente sobre la homosexualidad, pero también es un texto que propone una reflexión moral sobre las máscaras íntimas y sociales impuestas por un orden moral inconsecuente, un libro que tiene un marcado acento universal. Este corsé doloroso y opresivo del sometimiento heterosexual no es de origen hispano, ni mucho menos, sino que trasciende al ámbito de las naciones y se proyecta a todo tipo de sociedad. El autor reflexiona sobre cuántos tuvieron que elegir la condena y cuántos se sobrepusieron con la dificultad de ser libres, como lo hizo el narrador de estas memorias al amparo de las palabras de William Faulkner: “Entre la pena y la nada elijo la pena”.

El amor del revés es el libro más hermoso, ambicioso y comprometido de Luisgé Martín. Los que nos entusiasmamos consecutivamente con sus libros anteriores, como Los amores confiados (2005), una novela de celos en la que, en esta autobiografía, su autor nos desvela algunos de sus secretos ocultos, La mujer de sombra (2012), una relato incómodo y cercano al abismo, o La vida equivocada (2015), una historia de vidas sicalípticas entre la pena y la nada, encontraremos ahora más razones que nunca para indagar en el universo de este interesante escritor.

Estas memorias son un libro clave para aproximarnos aún más a la obra de Luisgé Martín y conocer sus secretos, una puerta por la que conectar mejor con las obsesiones que rodean su mundo literario.