martes, 23 de julio de 2013

Mosaico novelado de 1913


Hace unos días eché un paseo por mi librería favorita, como acostumbro cada semana, para cazar alguna sorpresa en la jungla de los libros publicados, o, tal vez, descubrir algún ejemplar interesante en peligro de extinción entre sus anaqueles. Se me fueron los ojos a la mesa de novedades y me fijé en la portada de un libro de título sugerente, que se anunciaba como un bestseller en Alemania, y que la editorial Salamandra ofrecía al público lector como primicia. Lo estuve examinando durante unos minutos. Inevitablemente, lo deposité en mi cesta de compra junto a otros libros ya seleccionados.

1913 un año hace cien años, escrito por el historiador de Arte y director de reconocidos suplementos culturales alemanes, Florian Illies (Schlitz, 1971), es un collage, un rompecabezas donde los acontecimientos y personajes que lo configuran no tienen porqué encajar en ese gran puzzle del pensamiento y la cultura de la Europa de 1913. Un reportaje novelado, centrado en un grupo de personajes que desfilan por los pasillos de la fama, a la luz de todos, como Picasso, Matisse, Kafka y Felice, Kokoschka y Alma Mahler, Thomas Mann, Freud, Rilke, o de manera soterrada, como Hitler y Stalin...   Illies los retrata, y sigue sus movimientos para mostrarnos sus genialidades, fobias y excentricidades, a través de pequeñas noticias y anecdotario. 1913 es el año del nacimiento de Albert Camus, del descubrimiento del busto de Nefertiti, año del bombazo literario de Proust que publica el primer tomo de En busca del tiempo perdido, Hitler sobrevive vendiendo acuarelas en Viena y busca fortuna en Munich. Un año rompedor, culturalmente, en el que Marcel Duchamp abandona la pintura y se inicia en nuevas actividades artísticas. Stravinski estrena La consagración de la primavera, que apasiona a su amante Coco Chanel. Un año donde debuta por primera vez en público Louis Armstrong, un muchacho de Nueva Orleans, apresado por ser el autor de unos disparos con un revólver robado.

1913 es el último año de paz, antes de que se fuera la luz en Europa en 1914. Illies ofrece los ingredientes anecdóticos del elenco de personajes que desfilan por los meses de aquel bullicioso año. El periodista alemán despliega entre sus páginas escritas todo el cartel de modernidad que representan las cuatro ciudades punteras del momento: París, Berlín, Múnich y Viena. Son las capitales culturales reconocidas por el imperio alemán y la monarquía de los Habsburgo, dos potencias aliadas hasta esas fechas, pero donde germinaría el foco de una contienda sin precedentes para Occidente.

Rueda de bicicleta (M. Duchamp)

Entre los aspectos más destacables del libro figuran los devaneos y las crisis amorosas entre el pintor Oskar Kokoschka, excéntrico y obsesivo, y Alma Mahler, la bellísima viuda de Gustav Mahler. Aparece también, de forma reiterada, la relación epistolar de un inestable Kafka con su malogrado amor Felice Bauer. En otros pasajes de 1913 un año hace cien años, surgen disputas apasionadas que el autor acierta a sintetizar con sutileza, tales como las habidas entre Freud y Jung o entre Thomas Mann y su hermano. Lo más periodístico del libro viene a ser el seguimiento del robo de la Mona Lisa, finalmente recuperado en Italia. En estos flashes es donde Illies pone más humor e ironía.

1913 un año hace cien años es un corte transversal, contado en la Europa que configura el eje Praga, Berlín y Viena al inicio de la segunda década del siglo XX, que no se resistía al cambio que se veía venir. La nuevas ideas y tendencias en la música, la política, las artes y la literatura se extendían de forma inexorable. Todo se pone en entredicho y no parará hasta el estallido del la Gran Guerra al año siguiente.

Un texto de divulgación ameno, focalizado más en las influencias centroeuropeas, donde Illies resalta las historias culturales y políticas acaecidas principalmente en Alemania y Austria, con algunos guiños a París y Nueva York, encadenados entre anécdotas que reflejan las tendencias culturales, movimientos, ambientes y presagios en torno a una época transcendental, en permanente ebullición, que hay que leerlo como un experimento literario que nos lleva a la reflexión sobre aquel periodo convulso.



Florian Illies despliega en su libro una formación cultural e histórica envidiable y, además, es un escritor elegante en sus formas, que muestra un abundante mosaico de pequeñas y grandes historias a los ojos del lector para su deleite y curiosidad. Proporciona un sentido de la historia cultural de Europa en un formato entre ecos de sociedad y crónica cultural. No hay que esperar mucho más de este libro, un tanto superficial, pero, en cualquier caso, su lectura no decepciona ya que es entretenido y lleno de efervescencia.