martes, 7 de abril de 2015

Razón de ser


Vicente Valero (Ibiza, 1963) lleva una trayectoria poética larga y fructífera. Cuenta en su haber con seis libros de poemas publicados. Como prosista, se estrenó en 2001 con un ensayo biográfico sobre Walter Benjamin y luego debutó en la memoria y la reflexión artística con otras dos obras. El pasado año se dio a conocer en el género narrativo con la novela Los extraños (Periférica, 2014), un debut sorprendente que tuvo muy buena acogida por los lectores y la crítica. Cumplido un año, el escritor ibicenco vuelve a la actualidad con otra propuesta narrativa, un libro leve y grávido de sensibilidad y encanto en torno a tres momentos transcendentales en las vidas de tres poetas universales: San Juan de la Cruz, Friedrich Hölderlin y Fernando Pessoa.

El arte de la fuga (Periférica, 2015) es un tríptico narrativo sobre estas tres grandes figuras poéticas, tres fugas espirituales de estos escritores extremos de la lírica, hermanados en la pasión por las letras, más allá de sus fronteras propias y a los que les une el amor a la poesía, la razón, la identidad y la trascendencia de la vida. De esa vida interior tan intensa que tuvieron, Valero rescata un pasaje interior de cada una de ellas. En el primer relato el narrador nos sitúa en otoño de 1591 en un convento de Úbeda. Allí en su celda, el cuerpo lacerado de Juan de la Cruz, cubierto de pústulas y llagas, se debate pacientemente ante el infortunio de la muerte. En el siguiente relato, aparece Hölderlin en su quimérica aventura de atravesar Francia a pie, desde Burdeos hasta llegar a Stuttgart, como si de un estrafalario peregrino se tratara. Corría el año 1802 en la estación de primavera. En el tercer y último pasaje, nos adentramos en la estancia de Pessoa, una noche de marzo de 1914. Allí, el poeta portugués escuchará a su espalda una voz salvadora que recita: “aquel que tiene las flores no necesita a Dios”. Y al poco tiempo surgirá la invención del primero de sus heterónimos, Alberto Caeiro, el poeta que enseñaba a mirar de forma antipoética, es decir, que lo que viene del más allá de lo real no existe. En resumen, la primera fuga protagonizada por el poeta de Ávila camina hacia la muerte; la segunda fuga capitalizada por Hölderlin transita bajo los efectos de la locura; la tercera y última fuga del poeta de Lisboa apura un desdoblamiento de su identidad.

Vicente Valero, como ya hiciera con su anterior novela, muestra su pasión por la biografía, tanto propia como extraña, de la que se ocupó también en otros textos suyos como Viajeros contemporáneos (2004) y Diario de un acercamiento (2008), lo que le convierte en un prosista muy cercano al contexto biográfico. En el caso que nos ocupa, El arte de la fuga, el escritor balear elige momentos muy concretos de la vida de sus protagonistas, pero con el objetivo de acercar al lector al sentimiento de sus almas, en un escenario que, ya de por sí, es revelador de lo que se cuece en el interior de todas ellas. Valero nos narra tres trayectos de almas sufrientes, tres maneras de abrazar la espiritualidad poética desde la muerte, el amor y la identidad, a través del abandono del yo para ascender a las alturas. Y es que, cuando el poeta es verdadero, como es el caso de cada uno de estos tres gigantes de la literatura universal, su poesía se cumple.

Vicente Valero
En apenas cien páginas, tres vidas entregadas en cuerpo y alma a la literatura, distantes en el tiempo y en el espacio, pero unidas por el lenguaje común de la verdadera poesía que indaga en la realidad, en lo sagrado y en el más allá, comparecen con sus desdichas y anhelos. Todos son poetas extremos y letraheridos que se dejan transformar por lo que escriben: sus vidas son poemas y viceversa, una decisión difícil, pero la única posible que justifica la existencia de todos ellos, aunque suponga extravagancia y contrapunto al orden establecido.

Igual que su poesía, Valero concibe la narración como la idea de que mirar es también crear, crear con la palabra. Para él, viajar, caminar, trasladarse, todo viene a ser una metáfora de la búsqueda. Buscar el sentido a todo conlleva un desplazamiento del pensamiento y de la razón del ser, como el que llevó a estos singulares próceres de la literatura, entre la vida y el más allá.

El arte de la fuga es, en definitiva, una obra concebida desde la intimidad poética de su autor, un libro que destaca por su prosa pulida y su ritmo narrativo. Vicente Valero deslumbra una vez más, en esta ocasión con una hermosa pieza literaria.