martes, 1 de marzo de 2016

Nein es nein

El aforismo tiene una larga presencia en la cultura occidental. Y además de una larga presencia, una extensa lista de cultivadores insignes. Los primeros aforismos, de procedencia griega, delimitan ya algunas de las características propias del género. A lo largo de los siglos esta sutil corriente de pensamiento, que a veces casi se extingue en algunos períodos, quizá por su dificultad constructiva, va haciendo tanteos, probando fórmulas, adoptando diferentes nombres y va tomando, paulatinamente, conciencia de sí misma, por así decirlo. Pero en ninguna época, como la que ahora vivimos, gracias a la globalización de las nuevas tecnologías, el aforismo nunca había logrado hacerse tan expansivo hasta alcanzar un carácter tan universal, no solo por rememorar a través de las redes sociales a los grandes pensadores a tanta gente, sino también por las posibilidades que otorga el medio para los nuevos practicantes y entusiastas de estas breverías, máximas, sentencias, axiomas o chispas reflexivas que se caracterizan por su concisión didáctica, agilidad crítica y cierta tendencia ilustrada.

Eric Jarosinski (Wisconsi, 1971), profesor y experto en literatura y cultura alemanas, se unió en enero de 2012 a Twitter y fue uno de los primeros escritores en usar su smarthpone como medio para escribir. Descubrió un espacio insólito para emprender un camino en el que plasmar sus metáforas nihilistas, en ese afán de destilar breves sentencias como campo de experimentación del pensamiento y del debate a través de las redes sociales. Dr. Nein, como se le conoce en la esfera internauta, cuenta con una legión de seguidores en la red virtual, gracias a su forma filosófica de entender la vida con sus aforismos, cuya rotundidad y autonomía no dejan indiferente al lector. No le falta razón a este peculiar profesor cuando afirma que los aforismos apelan a la verdad de una forma mucho más explícita que la poesía, cuyos versos uno no cuestiona si están en lo cierto o no. El aforismo, además, añade ingenio, un elemento clave y propio del género.

Anagrama, un año después de que apareciera publicado en Nueva York, edita Nein. Un manifiesto, una recopilación de los tuits que Jarosinski fue colgando en los últimos tres años en su cuenta de Twitter. Conocedor en profundidad de la obra de Marx, Kafka y Nietzsche, no faltan en sus aforismos referencias múltiples de estos autores, en especial de este último que es casi su filósofo de cabecera, un autor omnipresente en sus citas, fuente de inspiración para explorar y exponer nuevas ideas que provengan de la contradicción filosófica del teutón, perfectamente compatible en todas las esferas sociales que rigen la actualidad del mundo. El aforismo para el americano conlleva, en su naturaleza fragmentaria, ese posicionamiento de contrarrestar la realidad social, de ponerla en entredicho y de hacernos reflexionar sobre determinadas obviedades de la vida de hoy, cuestionándolas y poniéndolas patas arriba.

Tal vez, por la extrema libertad con la que habla de todo lo que rezuma política, en ningún caso sus reflexiones parecen ser académicas, ni de estricta o pacata ortodoxia, sino que el humor y la ironía que apuntan sus dardos aforísticos hacen a este escritor más fascinante aún. Lo que irradia su manifiesto es un nihilismo sin pasión, detrás del cual se esconde un ser de sonrisa contenida, casi patibularia, pero nada frívola.

Jarosinski no parece un neófito en estos menesteres del género, domina el lenguaje y la forma a la perfección; le gusta imprecar para dar rienda suelta al hastío dominante de las vidas solitarias y ultrajadas de la mayoría de la gente; se mueve como pez en el agua entre la paradoja, la metáfora y el juego de palabras Sus aforismos son sarcásticos e irónicos y para muestra de ellos aquí van algunos ejemplos:

Seamos sinceros: Todo es política. El resto es estética. Que también es política.

Nos permitimos recordarles que: En la traducción nunca se pierde nada. Se esconde. A negociar las condiciones de rendición.

Lee lo que está escrito. Pregúntate cómo está escrito. Lee lo que no está escrito. Pregúntate por qué.

Fin de semana: Los dos días de la semana en los que tu alienación es sólo tuya.

Matrimonio: Un sindicato de dos almas. En huelga.

Patriotismo: El amor al país que profesan aquellos que nunca han salido de él...

El manifiesto de Jarosinski no es ninguna broma, es el no de Nein. Recoge una voz irreverente, filosófica y nada impostada que transita por la web aforística, una voz de caracteres limitados, inconformista y autocrítica, dispuesta a seguir diciendo no a muchas cosas y a muchos impostores, pero sin ningunear el hecho de sobrevivir. Ese es el valor fundamental de la especie humana: sobrevivir es esa tarea irrenunciable de asumir la vida única que tenemos, en donde el progreso y la esperanza están sobrevalorados y el humor, desgraciadamente, menos.