viernes, 24 de mayo de 2013

Épica y tragedia de una crónica




Mucho se ha escrito sobre el levantamiento armado contra la República española que derivó en una trágica y cruenta guerra civil. De todo lo leído sobre este período, hay tres libros que, honestamente, destaco por su brillantez y por el compromiso que adquieren sus autores sobre el asunto: Homenaje a Cataluña, La revolución española vista por una republicana y La defensa de Madrid.

Cuando en 1936 se produjo el alzamiento militar, George Orwell llegó a España como periodista, pero las circunstancias le enrolaron en las milicias del POUM. Homenaje a Cataluña es la crónica de sus experiencias en el frente de Aragón y en las barricadas de la Barcelona revolucionaria. Orwell narra lo que vio y vivió, con la honestidad y el coraje que le convierten en un escritor moral por excelencia.

El siguiente libro que me atrapó fue La revolución española vista por una republicana, de Clara Campoamor, una suerte de testamento político de la gran luchadora del sufragio femenino, en el que analiza las causas técnicas de la derrota republicana, que ella presumía inevitable, como lo hubiera suscrito cualquier militar profesional. Una obra valiente y comprometida, rodeada de un silencio de lo más significativo a lo largo de los años.

La defensa de Madrid, de Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897 - Londres, 1944), es el tercero de los testimonios sorprendentes sobre el mismo período. Una magnífica publicación de la editorial Renacimiento, lanzada a las librerías en 2011. Dice Antonio Muñoz Molina en el prólogo que: “Este es un libro que quema entre las manos”. También resalta el prologuista que a Chaves Nogales no le coarta su disposición de autocrítica, a pesar de su rotunda toma de partido por los defensores de la República. El escritor sevillano no se casaba con nadie y escribe su crónica con una clarividencia política conmovedora.

La defensa de Madrid tiene algo de los Episodios Nacionales galdosianos. Es el relato de un doble heroismo, el del general Miaja y el del pueblo madrileño, que se contrapone a la cobardía de los políticos que escaparon a Valencia. Chaves Nogales nos ha dejado el mejor testimonio de lo que fueron en Madrid los primeros meses de la guerra civil, cuando el poder quedó en la calle y lo recogieron las organizaciones obreras. Su mirada honesta y documentada, así como su estilo preciso y ágil, refuerzan el atractivo de esta obra interesantísima y fundamental.

General Miaja

Uno de los aspectos relevantes de este afilado periodista es que consigue salvarse del clima extremista frecuentado por otras plumas. Chaves Nogales no se encasilla en las filas radicales de la izquierda ni de la derecha. Consigue una ecuanimidad crítica y una mirada lúcida sobre el conflicto, y rompe el molde del género. Se puede concluir que para algunos se pueda leer como una crónica periodística inigualable y para otros como la lectura de una novela histórica de primer orden. La sensación final de la lectura de La defensa de Madrid es la de haber leído una novela por entregas más que una crónica periodística. El estilo del sevillano lo acerca inevitablemente a la literatura con mayúscula. Los diálogos, la prosa, de frase corta y ajustada a la trama narrativa, con imágenes impactantes, con un lenguaje preciso en el tratamiento del personaje central, el general Miaja, se extienden por todas las páginas. En su retrato destaca al hombre providencial que surgió cuando la situación lo requería, para poner orden y concierto en las filas republicanas, carentes de unidad en el mando de operaciones. Chaves Nogales trata con el mismo rasero los tremendos errores políticos en que incurrió la República y las arbitrariedades y violencia que se generaron en el territorio de los insurrectos.

Este es un libro que hay que leer para entender mejor aquellos meses finales de la defensa de la capital de la República, escrito con ecuanimidad y certeza. Un extraordinario legado periodístico bajo la pluma de un autor que merece un reconocimiento mayor.