lunes, 21 de julio de 2014

El susurro del tiempo


Los procesos vitales exigen movimiento. La vida, según el viejo Aristóteles, consiste en movimiento y en él tiene su esencia. Incluso, los árboles necesitan para su desarrollo el movimiento que les proporciona el viento. De esto tan natural y trascendental hablan los relatos reunidos en El viento en las hojas, de José Ángel González Sainz (Soria, 1956), una incursión en ese susurro permanente del tiempo en la vida del hombre. La literatura que refleja la escritura del narrador soriano se asienta en el tiempo sin urgencias, en la prosa sedimentada y meditada, muy en las antípodas de cualquier escritura fugaz y efectista.

El viento en las hojas es una colección de siete cuentos que acompaña a ritmo de respiración el transitar del tiempo, un reconocimiento del discurrir de la vida desde la mirada contemplativa del narrador. En este corolario narrativo, editado por Anagrama, González Sainz plasma con destreza momentos mínimos de la realidad imaginada. Lo significativo del texto es esa prosa pulida y reducida que, intencionadamente, se confunde con el sonido del viento en las hojas de los árboles presente en cada uno de los relatos del libro. Todas las piezas que componen el volumen persiguen un afán de conocimiento, a veces obsesivo, como el caso del hombre que ve todos los días, al volver de la oficina, a la mujer maniquí tras el escaparate de una tienda. Cada una de las historias aborda temas diferentes: el sabor a limón del amor, la persecución del mal o reflexiones sobre la libertad...

Hay una propensión meláncolica en la mayoría de estos cuentos, quizá, Como más tarde tuve ocasión de comprobar sea el relato más complejo de la colección y el que mejor narra las convicciones profundas de su protagonista, un viudo jubilado dispuesto a tomar la palabra para desembarazarse del sinfín de cosas que ha supuesto su accidentada existencia. En todas las piezas que aglutina El viento en las hojas, hay una conexión entre sí manifiesta, un elemento simbólico que se traslada de un relato a otro, con sutileza, al final de cada episodio y que justifica la esencia y el título del libro: la aparición de un tilo, una acacia o un chopo cercano para poner canto al paso efímero de la vida. Un título que da que pensar, que pone énfasis en la obervación y en la idea machadiana de que nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.



González Sainz es un escritor minucioso en los matices, y éstos se hacen notar en cada uno de los relatos de este delicioso libro, una pequeña pieza narrativa tallada con mimo por la experiencia de su autor y pulimentada por una pluma elegante, propia de un artesano que domina los secretos del oficio de escribir.

En definitiva, El viento en las hojas es un conjunto de cavilaciones misteriosas y extrañas de la vida cotidiana, escritas con primor por un virtuoso del relato breve y de la literatura de verdad; un libro donde la obsesión del paso del tiempo, la vida y la muerte invita al lector a vivir atento al susurro del tiempo.