
Malba
Tahan (Río de Janeiro,
1895 – Recife, 1974) es el pseudónimo del profesor y escritor
brasileño Julio César de Mello e Souza. Un hombre apasionado de las
matemáticas que escribió su obra más famosa: El
hombre que calculaba. Lo
interesante del libro es el formato utilizado por el brasileño: una
historia oriental, que recuerda a las Mil y una noches,
para contarnos leyendas envueltas en problemas aritméticos. Un
libro que demuestra que los problemas más complicados pueden ser
presentados de una forma viva y hasta simpática. Contar y calcular
es uno de los pocos asuntos en torno al cual los hombres no
divergimos, pues lo consideramos la cosa más sencilla y natural.
Todos los pueblos, a través de la historia, han incorporado en su
lenguaje oral el sistema decimal. De manera que las cifras tienen en
la evolución de la humanidad un protagonismo primordial. En Grecia,
el gran filósofo y matemático Pitágoras
fue consultado por uno de sus discípulos acerca de las fuerzas
dominantes de los destinos de los hombres, el sabio respondió : “Los
números gobiernan el mundo”.
Y esto es muy cierto. Todo es cuantificable y medible. Todo está
regido por cifras y guarismos.
En este libro de Malba
Tahan encontramos
soluciones narradas con sencillez y belleza que homenajean el
discurrir del cálculo y el análisis matemático. Historias
orientales curiosas, donde la magia de los números encienden el
razonamiento. Un texto interesante y ameno que demuestra que las
matemáticas son divertidas y, que su ejercicio en lo cotidiano,
despierta el sentido común y la lógica para analizar y resolver
problemas.
José
Luís Cuerda (Albacete,
1947 ), director de la inolvidable película La lengua
de las mariposas nos
sorprende con un librito de aforismos y ocurrencias, que el propio
cineasta llama “cosicas”.
Son breves anotaciones, muchas de ellas extraídas de los twitts
publicados por el propio autor. En Si amaestras una
cabra, llevas mucho adelantado,
título que bien valdría para una obra de Groucho Marx,
encontramos desparpajos e ideas irreverentes. Sin embargo, estas
reflexiones llevan incrustadas una cierta efervescencia pesimista que
hábilmente el autor disimula con comicidad. Y así, en algunas de sus
perlas, podemos extraer que Cuerda
es todo escepticismo, opuesto a la retórica vacía de los
gobernantes y añade, por ejemplo: lo que salta a la vista
te puede dejar ciego. A veces el
guionista manchego orienta su ángulo de mira hacia derivas más estéticas, pero siempre de forma irónica, y dice cosas como esta: En vez de caer en la cuenta,
¿podemos caer en el poema de vez en cuando?
Un libro, en una edición muy bonita y agradable de Martínez
Roca, con dibujos del
autor, que
se lee como un divertimento, lleno de agudezas y donde también
resalta la mirada de niño perverso que lleva el albaceteño para
contemplar la naturaleza y hacer afirmaciones tan ingeniosas como: Los
saltamontes no son guapos de cara; pero tienen un cuerpazo.
El hombre que calculaba y Si amaestras una cabra, llevas
mucho adelantado son dos propuestas amenas, divertidas y, al mismo tiempo, reflexivas, para pasar un buen rato observando la vida a través de
las cifras y las letras. Dicho de otra manera, dos libros sobre
números y otras cosicas muy encomiables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario