jueves, 4 de abril de 2013

La muerte permea la vida


Mi amigo L. Bocanegra es un contumaz lector de aforismos e incluso flirtea con este género. Tiene algunos propios que guarda celosamente en su cuaderno Caja de cerillas. Dice en uno: La literatura es un engendro reproductivo e inagotable. Confieso que si lo traigo a colación se debe a mi última experiencia lectora, y a que estoy de acuerdo con él en que los libros te llevan a otras lecturas insospechadas. En La ridícula idea de no volver a verte, Rosa Montero hacía referencia a un libro de la doctora Iona Heath, titulado Ayudar a morir, que anoté como posible lectura ya que el asunto me atraía sobremanera.

Esta mañana he leído, de una sentada, este precioso texto. Ayudar a morir es un librito bello, que habla de la muerte con dulzura. Escrito por una médico generalista con alma de poeta, la británica Iona Heath. A traves de sus páginas la autora desgrana algunos momentos que han marcado su manera de enfocar la muerte de los pacientes y aquellas lecturas que, de alguna manera, la han acompañado en esta reflexión. Dice cosas como que: “Cuanto menos conciencia tenemos de la muerte, menos vivimos”, o “morir nos da la oportunidad de completar la vida”. Y más adelante afirma: “La muerte forma parte de la vida y es parte del relato de una vida. Es la última oportunidad de hallar un significado y de dar un sentido coherente a lo que pasó antes”.

El libro es una intensa reflexión sobra la muerte, el sufrimiento y la dignidad de perder la vida. La doctora pretende con este ejercicio reducir la angustia del paciente y tratar de insuflar esperanza, pero también hacer inventario del pasado en la vida del enfermo. Y ese es el compromiso que desea mantener como médico: hallar la manera de ser parte útil de esa exploración necesaria.


Este no es un libro de autoayuda. Es un relato honesto, fruto de la reflexión de la doctora Heath sobre su experiencia en contacto con el dolor, el sufrimiento y la muerte del enfermo. La prosa desplegada en la escritura tiene sobriedad,  su argumentación expositiva es escueta, pero profunda y está pensada para un extenso público. De ahí el formato divulgativo del libro, dispuesto en ocho capítulos, muy sintetizados y llenos de emoción.

Ayudar a morir muestra la antítesis de la medicina ortodoxa que se encuentra atrapada en considerar a la muerte como un fracaso vital del hombre y por ende de la propia medicina. La autora critica la excesiva medicalización de la vida, porque lo que importa no es cómo morir, sino cómo vivir el proceso de la muerte. Apunta, casi como colofón que: “morir es difícil, y también lo es ser médico”.Tanto ella, como el escritor y prologuista John Berger, son partidarios de que los pacientes mueran en sus casas, rodeados de sus seres queridos.

Iona Heath, prestigiosa médico internacional, ha escrito un texto valiente, con una sensatez sobrehumana cuya lectura no dejará indiferente a nadie.