jueves, 7 de marzo de 2013

Tenemos que rearmarnos

No sé si lo que he leído es un ensayo, o una crónica, o quizás encaje mejor en una narración reflexiva. Lo cierto es que Antonio Muñoz Molina me ha cogido por las solapas del abrigo y me ha zarandeado para espabilarme de la irrealidad vivida durante los pasados años. Digo esto porque Todo lo que era sólido ha sido un libro necesario. Necesitábamos que alguien escribiera un alegato del pasado reciente con el temple y la agudeza exigidos. Y estas cualidades las despliega Muñoz Molina con solvencia y sin prejuicios. 


Este libro es una pócima que tienes que tomar para digerir el mapa desolador de la economía de nuestro país. Es necesario leerlo por su elocuencia, por lo bien escrito que está y porque es profundamente didáctico y claro. Celebro su publicación y lo recomiendo vivamente ahora que corren tiempos de apechugar desmanes de excesos y culpas de muchos. Tenemos que rearmarnos y mostrar esperanzas para nuestros hijos, los grandes perjudicados de esta era llena de incertidumbres. Todo lo que era sólido es un texto reflexivo y cabal, obligatorio.