miércoles, 27 de marzo de 2013

Las cosas son como son


Hace poco estuve en Madrid y me acerqué a la librería de La Central, en Callao. Allí me perdí a gusto entre las plantas del edificio y sus muchos libros. Aproveché el momento y me tomé un café en su patio interior, rodeado de sugerentes novedades editoriales. Y surgió el hechizo de un ejemplar del escritor y jurista Ferdinand Von Schirach, una nueva colección de relatos sobre abogados y juicios titulado Culpa. Leí un par de relatos y después de adquirirlo me lo llevé al hotel para finalizar su lectura.

Von Schirach, reconocido abogado penalista que ejerce en Berlín, cuenta hechos vinculados con el delito que reflejan con crudeza las barbaridades y bajezas del ser humano, pero también sus pequeñas glorias. A veces no es la justicia realmente la que triunfa, sino que también se expone a los errores y miserias de los que la imparten.

Si ya me sorprendió con su anterior libro, Crímenes, publicado en el mismo sello editorial, Salamandra, ahora en esta nueva entrega, el escritor alemán continúa en su misma línea pero su narrativa alcanza más agilidad y sus casos también conmueven más. Algunos de sus relatos destilan una violencia física o síquica que nos recuerda las películas de Tarantino. Los personajes se ven inmersos en situaciones que acabarán escapándoseles de las manos, para acabar en el banquillo de los acusados.

En poco más de 150 páginas, el berlinés crea una realidad comprimida que es imposible pasar por alto. Todo un compendio de narraciones en las que el personaje principal de la trama pasa a ser un narrador de los hechos más que protagonista de la acción. Los personajes de Culpa están marcados por una personalidad distante. Pero lo bueno de estas quince historias cortas es que el autor germano no juzga ni a sus víctimas, ni a sus verdugos, solo describe sobriamente. Sus tramas judiciales están magistralmente expuestas y sencillamente narradas, ahí radica todo el encanto de su escritura.

Culpa contiene la estela de su anterior publicación de relatos, pero muestra a un escritor más maduro y con una técnica narrativa más depurada, basada en la economía de palabras y la intensidad. Dice el autor en una entrevista: no creo en los finales felices, porque las cosas no acaban bien, y los juicios no son una excepción. Y llega más lejos afirmando: El sistema jurídico es una ficción que puede alcanzar una verdad que nada tiene que ver con la realidad, como las tragedias griegas: sabemos cuál es la verdad, pero no la podemos alcanzar.

Todos los casos que nos presenta Von Schirach nos sorprenden por su limpidez y honestidad. Su prosa es depurada y precisa. La crítica le ha achacado que narra de manera fría, carente de emociones, pero es ahí donde radica su estilo personal: la manera de decirnos que así funciona el mundo que él conoce y así es el escenario en el que se juzgan las culpas de los personajes encausados. Las cosas como son: Culpa es un libro ameno y entretenido, y eso no es poco.