viernes, 22 de marzo de 2013

Cuaderno de campo en Auschwitz


Desde que visité hace dos años los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau he adquirido una sensibilidad especial para toda publicación de textos y documentos sobre campos de exterminio de los nazis.

He leído de una sentada Los pájaros de Auschwitz, una novela corta y turbadora de Arno Surmninski, publicada por la editorial Salamandra, donde relata los trabajos de campo que realiza un oficial de las SS, ornitólogo, sobre las especies de pájaros que sobrevuelan la zona donde se ubicaron los negros campos de la muerte.

Günther Niethammer (1908-1974) fue un prestigioso ornitólogo que, entre 1940 y 1942, fue guardia en Auschwitz y Birkenau; allí convenció al comandante jefe Rudolf Hëss para   que le permitiera llevar a cabo sus investigaciones. Sus trabajos de campo fueron recogidos en una pequeña obra de apenas cuarenta páginas titulada “Observaciones sobre la vida de las aves en Auschwitz”. De la existencia de este investigador, parte el escritor alemán para trazar la trama de esta sobrecogedora historia.

En la novela, el oficial Grote cuenta con la ayuda de un joven prisionero polaco, estudiante de bellas artes, adscrito como ayudante para estas labores de observación. La relación entre el oficial y el prisionero transcurre en unas maneras cordiales, pero al mismo tiempo, Marek, el prisionero, se interroga una y otra vez sobre el porqué de la maldad de los nazis. “¿Cómo es posible que una sociedad alemana repleta de filósofos, escritores y músicos extraordinarios cometa estas atrocidades?”.

Esta relación , fruto del azar, saltará por los aires al final del relato, coincidiendo con el fin de la guerra, entre el abismo de la víctima y la desazón del verdugo. Narración sin retórica y floritura, muy bien contada, desde un escenario crudo y terrible, pero con una cara un tanto amable desarrollada por los dos protagonistas, a pesar de la barbarie del escenario.

Los pájaros de Auschwitz es una historia llena de simbolismo: los pájaros vuelan libres por el cielo de Auschwitz, mientras los presos sobreviven a las horas contadas de sus destinos. Las cigüeñas, llenas de vida y esperanza, se posan en las negras chimeneas del crematorio. El estudioso alemán que mira al cielo en busca de la felicidad del vuelo de una nueva especie, sin echar cuenta que, a ras del suelo, impera la atrocidad y el horror.