sábado, 23 de marzo de 2013

La ley de Herodes: o te chingas o te jodes


Este conocido dicho mejicano sirvió para que Jorge Ibargüengoitia (Guanajauto, México, 1928- Madrid, 1983) publicara allá en 1967 su colección de relatos: La Ley de Herodes y otros cuentos. Leí hace bastante tiempo del escritor centroamericano Dos crímenes y lo celebré como el que asiste por primera vez al teatro y queda perplejo por el escenario y por el papel de sus actores. Fue todo un goce y uno de mis inolvidables hallazgos literarios. Recuerdo haberlo comentado con mi amigo Antonio R., profesor comprometido y escritor entusiasta, seguramente en algunas de las tediosas comisiones de gobierno que por aquel entonces celebrábamos como concejales.

Acabo de leer, con los mismos síntomas de entonces, La ley de Herodes y otros cuentos, publicado hace unos meses por la editorial RBA, una joya literaria donde Ibargüengoitia nuevamente nos sorprende con una serie de ingeniosas historias inspiradas en la vida cotidiana de unos personajes donde un narrador protagonista nos cuenta los hechos como algo continuo o tal como sucedieron, como lo haría un cronista de época. Todas sus páginas respiran humor negro, bajo una mirada irónica, muy propia de este extraordinario escritor mejicano, donde se traslucen vetas autobiográficas.

Jorge Ibargüengoitia
Una obra que, a pesar de haber estado escrita a mediados del siglo XX, sigue teniendo vigencia. He disfrutado de lo lindo con estos cuentos, sobre todo por el estilo regocijante y el talento singular de la prosa de su autor. Recomiendo especialmente los cuentos La vela perpetua y Mis embargos por la complicidad que mantiene ambas historias con la vida literaria del propio escritor.